La lamprea marina (Petromyzon marinus), una especie catalogada en España como En Peligro Crítico de Extinción, parecía prácticamente desaparecida del Guadalquivir. Apenas existían registros recientes y su presencia en el gran río andaluz se daba casi por extinguida.

Sin embargo, investigadores de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC) han capturado un ejemplar adulto de casi un metro de longitud en la Rivera de Huelva, uno de los principales afluentes del Bajo Guadalquivir.
El hallazgo confirma que la especie todavía sobrevive en la cuenca y reabre interrogantes sobre la existencia de uno de sus últimos refugios en Andalucía.
Un pez casi desaparecido del sur peninsular
La lamprea marina lleva décadas en fuerte regresión en España. Aunque sus principales poblaciones se localizan en el norte peninsular, especialmente en Galicia y Asturias, también allí han sufrido un acusado declive en los últimos años.
En el sur, la situación era todavía más crítica. En la cuenca del Guadalquivir apenas se habían detectado ejemplares en el siglo XXI, con muy pocos registros y el último conocido en 2014. Hasta ahora, la especie parecía haber seguido el mismo camino que otros peces migradores históricamente presentes en el río, como el esturión europeo (Acipenser sturio) o el sábalo, hoy desaparecidos de este sistema fluvial.
“El sollo, al que hoy llamamos esturión, se extinguió debido a la presa, combinada con la sobrepesca, y lo mismo ocurrió con los sábalos, que en el pasado se pescaban en Sevilla”, explica Miguel Clavero, investigador de la Estación Biológica de Doñana.
Un refugio inesperado en la Rivera de Huelva
La captura se produjo en la Rivera de Huelva, en un tramo aguas abajo del embalse del Gergal que conserva una característica excepcional: mantiene conexión directa con el estuario del Guadalquivir y, a través de él, con el mar. Esta conectividad resulta esencial para especies migradoras como la lamprea, que necesitan alternar entre ecosistemas fluviales y marinos para completar su ciclo biológico.
“Es una zona con grandes lechos de arena y con corriente suave pero permanente, por lo que creemos que podría alojar larvas. De hecho, puede haber sido un lugar tradicional de reproducción, pero nunca se ha estudiado”, apunta Sergio Bedmar, investigador de la EBD-CSIC.
Según los científicos, podrían quedar muy pocos enclaves similares en toda la cuenca.
Por qué casi desaparecieron del Guadalquivir
La principal causa del declive de la lamprea y otros peces migradores en el Guadalquivir fue la fragmentación del río. La construcción de infraestructuras como la presa de Alcalá del Río, en funcionamiento desde 1931, cortó la conexión entre gran parte de la cuenca y el mar, impidiendo el acceso a zonas históricas de reproducción.
Los peces anádromos —aquellos que nacen en río y crecen en el mar antes de regresar a reproducirse— son especialmente vulnerables a este tipo de barreras. La lamprea depende completamente de esa conectividad.

Un ciclo de vida único y fascinante
La biología de la lamprea es una de las más singulares entre los vertebrados acuáticos. Los adultos remontan los ríos para reproducirse y construyen nidos en fondos arenosos. Tras la eclosión, las larvas permanecen enterradas durante años filtrando agua para alimentarse.
Después sufren una metamorfosis radical: desarrollan ojos funcionales, una boca circular con dientes córneos y una lengua raspadora, iniciando una fase parasitaria en la que se adhieren a otros peces. Posteriormente migran al mar durante varios años antes de regresar al río para reproducirse y cerrar el ciclo.
El último gran refugio de peces migradores del Guadalquivir
Los investigadores consideran que este tramo de la Rivera de Huelva podría ser uno de los espacios fluviales más importantes para la biodiversidad acuática de toda la cuenca.
En él conviven anguila europea, albures, barbos, camarones de río y varias especies de náyades. “Es seguramente el tramo más importante para la conservación de los peces y otra fauna acuática de toda la cuenca del Guadalquivir”, sostiene Clavero.
Sin embargo, el enclave también está amenazado por especies invasoras como el cangrejo rojo americano, la jaiba azul y especialmente el siluro, cuya expansión preocupa a los investigadores.
Una buena noticia con matices
El hallazgo supone una noticia positiva poco habitual para quienes estudian peces de río y humedales. “No estamos acostumbrados a las buenas noticias cuando trabajamos con peces de ríos y humedales, así que tenemos que celebrar que la especie aún exista en el Guadalquivir”, afirma Clavero.
Aun así, los investigadores advierten de que la supervivencia de la lamprea dependerá de actuaciones de restauración ecológica, entre ellas la eliminación o adaptación de barreras como las presas de Alcalá del Río y Cantillana. Su retirada permitiría recuperar parte del hábitat perdido y ofrecer una oportunidad real a varias especies migradoras al borde de la desaparición.













