Estos son los cinco árboles que mejor combaten el calor en las ciudades

El olivo, el fresno, el níspero, el plátano de sombra y el naranjo amargo son las especies que mejor ayudan a reducir la temperatura en las ciudades durante el verano. Un estudio de la Universidad de Granada (UGR) demuestra que estos árboles pueden rebajar la temperatura media hasta 2 ºC y alcanzar descensos puntuales de 3,5 ºC, convirtiéndose en aliados clave frente a las olas de calor y el efecto de isla térmica urbana.

El estudio se realizó en el Parque García Lorca de Granada.

La investigación, desarrollada en el marco del proyecto BIOCITREES, analizó durante casi dos años el comportamiento de 19 especies arbóreas para identificar cuáles ofrecen un mayor confort térmico y pueden contribuir a diseñar ciudades más frescas y resilientes frente al cambio climático.

Los cinco árboles que más enfrían el entorno urbano

El trabajo identifica cinco especies especialmente eficaces para reducir la temperatura bajo su copa:

  • Olivo
  • Fresno
  • Níspero
  • Plátano de sombra
  • Naranjo amargo

Los investigadores comprobaron que estas especies generan una disminución media cercana a 2 ºC, con episodios en los que el descenso alcanza 3,5 ºC respecto a zonas sin vegetación.

Cómo descubrieron qué árboles refrescan más

Para obtener estos resultados, el equipo de la UGR instaló sensores en 19 especies diferentes entre julio de 2024 y principios de 2026. Los dispositivos registraron continuamente la temperatura y el confort térmico bajo las copas de los árboles, comparando posteriormente esos datos con zonas cercanas sin vegetación. Parte de las mediciones se realizaron en el parque Federico García Lorca, en Granada.

«Este enfoque permite cuantificar con precisión los servicios ecosistémicos de regulación climática que cada árbol aporta a su entorno inmediato«, explica la investigadora Nuria Pistón Caballero, una de las autoras del estudio.

No basta con plantar más árboles: también importa dónde se colocan

El estudio deja otra conclusión relevante para el diseño de las ciudades: la distribución de las zonas verdes puede ser tan importante como su tamaño.

En una fase previa del proyecto, los investigadores cartografiaron los puntos con mayor riesgo por calor en Granada y su área metropolitana. El análisis identificó zonas especialmente vulnerables en los barrios del Zaidín, La Chana, el Centro y parte del municipio de Armilla, donde coinciden temperaturas elevadas, población envejecida y menores niveles de renta.

Según los científicos, una red formada por espacios verdes más pequeños, pero bien conectados, resulta más eficaz para reducir la temperatura urbana que concentrar toda la vegetación en un único gran parque.

«La investigación muestra un hallazgo fundamental para la planificación urbana: la configuración espacial de las zonas verdes en el interior de la ciudad es tan importante como su tamaño. Los resultados indican que una distribución en mosaico, es decir, espacios verdes más pequeños, pero conectados con una alta densidad de bordes, es más efectiva para reducir la temperatura que una gran masa forestal aislada», señala el catedrático de Ecología Regino Zamora.

Mucho más que sombra

Además de refrescar el ambiente, los árboles urbanos desempeñan un papel fundamental en la adaptación al cambio climático. Actúan como sumideros de contaminantes, favorecen la biodiversidad al proporcionar refugio a los insectos y mejoran la calidad de vida en las ciudades.

Los resultados del proyecto BIOCITREES ofrecen una base científica para que ayuntamientos y urbanistas seleccionen las especies más eficaces y planifiquen infraestructuras verdes capaces de hacer frente al aumento de las temperaturas.