El economista Emilio José Castilla, nuevo doctor honoris causa por la UMA

La Universidad de Málaga (UMA) ha investido doctor honoris causa al economista y sociólogo, Emilio José Castilla Fernández, catedrático del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y referente internacional en sociología económica y gestión de las organizaciones. Con este reconocimiento, la institución distingue una trayectoria científica centrada, entre otras cuestiones, en las redes profesionales, la desigualdad y los mecanismos que influyen en las oportunidades laborales.

Durante la ceremonia, presidida por el rector de la UMA, Teodomiro López, el nuevo doctor honoris causa ha reflexionado sobre la meritocracia y el papel de las organizaciones en la reproducción de las desigualdades. Castilla ha defendido la necesidad de avanzar desde una mentalidad centrada en identificar a las personas con más talento hacia otra que también apueste por generar oportunidades para desarrollar las capacidades individuales.

La profesora Cristina Quintana García, catedrática del Departamento de Organización de Empresas y Marketing de la UMA, ha ejercido como madrina del nuevo doctor y ha pronunciado la laudatio, en la que ha repasado su trayectoria intelectual y sus principales contribuciones a la investigación.

Emilio Castilla y la paradoja de la meritocracia

Una de las principales líneas de investigación de Emilio Castilla aborda la denominada paradoja de la meritocracia: la posibilidad de que las organizaciones reproduzcan desigualdades incluso cuando adoptan sistemas que pretenden reconocer el mérito individual.

En su laudatio, Cristina Quintana ha agrupado la producción científica del investigador en tres grandes ámbitos: las redes y el capital social en contextos laborales; los métodos cuantitativos y el análisis longitudinal; y la desigualdad y la meritocracia.

Sobre esta última línea, la madrina ha destacado que Castilla ha mostrado cómo las organizaciones “pueden, paradójicamente, reproducir desigualdades incluso cuando adoptan sistemas explícitamente meritocráticos”.

Esta reflexión tiene también implicaciones para los procesos de selección de personal y el uso de nuevas tecnologías en la contratación. Según ha recordado Quintana, el investigador advierte de que los sistemas algorítmicos de contratación “no están eliminando los prejuicios y sesgos, sino reproduciendo patrones heredados del pasado”.

Una trayectoria internacional vinculada a la Universidad de Málaga

Cristina Quintana ha recordado que conoció a Castilla en el otoño de 2004, durante una estancia del investigador en la Wharton School. Aunque entonces era un profesor muy joven, ha destacado que ya mostraba “una proyección verdaderamente admirable”, además de “su disposición a ayudar y su humildad”.

La madrina también ha puesto de relieve sus raíces andaluzas, ya que sus padres proceden de la Alpujarra granadina, y su relación con la Universidad de Málaga. Castilla ha impartido conferencias dirigidas a estudiantes de grado, máster y doctorado y forma parte del Consejo Asesor del Centro de Investigación Social Aplicada (CISA) de la UMA.

En la ceremonia solemne, el rector y la madrina entregaron al nuevo doctor los símbolos que acreditan la máxima distinción académica de la universidad: el birrete laureado, el Libro de la Ciencia, el anillo, los guantes blancos y la medalla doctoral.

El acto contó también con la presencia de representantes académicos e institucionales. En la mesa presidencial acompañaron al rector la decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Ana José Cisneros; el vicerrector de Doctorado y Posgrado, Salvador Pérez; la secretaria general de la UMA, Elsa Álvarez, y la directora de la Escuela de Doctorado, Llanos Mora.

De Barcelona a Stanford: la decisión que marcó su carrera académica

En su discurso de aceptación, Emilio J. Castilla ha agradecido la distinción, que ha definido como “uno de los mayores honores que puede recibir un académico”. También ha dedicado unas palabras especiales a su madrina, Cristina Quintana, por su “generosidad, amistad y cariño”.

El investigador ha recordado la decisión que tomó a los 22 años, después de terminar la licenciatura en Barcelona, cuando tuvo que elegir entre una trayectoria relativamente segura en España y la posibilidad de continuar su formación en Estados Unidos.

Un catedrático al que pidió consejo resumió su opinión con el refrán “quien se fue de Sevilla, perdió su silla”. Aquella conversación, sin embargo, le ayudó a comprender que ya había decidido marcharse a Stanford “con dos maletas, un billete de ida y una beca doctoral de La Caixa”.

“Y yo perdí aquella silla. Pero, afortunadamente, encontré otras por el camino”, ha afirmado Castilla, al recordar una decisión que marcaría el desarrollo de su carrera internacional.

El nuevo doctor honoris causa también ha repasado su relación con la Universidad de Málaga. Llegó por primera vez a la institución en 2008 para trabajar sobre metodología de investigación con estudiantes de doctorado y máster, y regresó en 2009 y en 2019, cuando impartió la lección inaugural del Máster en Sociología Aplicada.

Málaga, ha explicado, ha ido ocupando “un lugar muy especial en mi geografía académica y personal”. De esa relación, ha subrayado especialmente “las conversaciones, las ideas compartidas, las colaboraciones y, sobre todo, las amistades”.

Una nueva mentalidad para ampliar las oportunidades laborales

En el núcleo de su intervención, Castilla ha explicado que su investigación busca comprender cómo las organizaciones toman decisiones que condicionan las carreras profesionales de las personas.

El investigador ha definido la meritocracia como el principio según el cual esas decisiones deben basarse en el esfuerzo, las capacidades y las contribuciones individuales, y no en factores como el género, la raza, el origen social o los contactos.

Frente a la denominada “mentalidad del mejor talento”, centrada en captar y retener a las personas consideradas más preparadas, ha propuesto una “mentalidad de oportunidad”, que apuesta por formar y apoyar a las personas sin renunciar a la excelencia.

Esta perspectiva plantea que las organizaciones no deben limitarse a identificar el talento existente, sino que también pueden contribuir a desarrollarlo. La propuesta conecta con sus investigaciones sobre desigualdad y meritocracia y con el análisis de los mecanismos que condicionan el acceso a las oportunidades profesionales.

El rector de la UMA reivindica la universidad como espacio de oportunidades

En su intervención, el rector de la Universidad de Málaga, Teodomiro López, ha retomado la metáfora de la silla utilizada por Castilla en su discurso de aceptación. López ha aludido a la silla “que dejamos atrás cuando emprendemos un camino, la que encontramos en otros lugares y la que alguien nos ofrece cuando menos lo esperamos”.

El rector ha relacionado esta imagen con el recorrido vital de los padres del nuevo doctor, desde la Alpujarra granadina hasta Barcelona, y con la posterior marcha de Castilla a California. A partir de esa trayectoria, ha defendido que la universidad debe ser uno de los lugares donde una persona pueda “sentarse, aprender, crecer y contribuir”.

López también ha señalado que las investigaciones de Castilla sobre el mérito y la desigualdad “interpela directamente a las universidades”, que deben ofrecer oportunidades a las personas “con independencia de su origen o de las circunstancias en las que hayan nacido”.

Tras destacar que la relación del investigador con la UMA es “intensa y fructífera”, el rector ha concluido expresando su deseo de que el nombramiento sea “una invitación constante a volver”.

Quién es Emilio José Castilla Fernández

Emilio José Castilla Fernández nació en Badalona en 1972. Se licenció en Ciencias Económicas por la Universidad de Barcelona en 1995, después de obtener en 1993 un diploma en Análisis de Negocio por la Universidad Lancaster, en Reino Unido.

En 2002 se doctoró en Sociología, con especialidad en Sociología Económica y Organizaciones, por Stanford, gracias a una beca de la Fundación “la Caixa”. A lo largo de su trayectoria ha realizado estancias de investigación en las universidades Harvard, California, Berkeley y Michigan.

Su carrera docente comenzó en 2002 como profesor en la Universidad de Pennsylvania, donde impartió Dirección Estratégica de Recursos Humanos y Relaciones Industriales. En 2005 se incorporó al MIT, donde es catedrático desde 2014.

Sus investigaciones han aparecido en revistas científicas de referencia, como Administrative Science Quarterly, American Journal of Sociology, American Sociological Review, Industrial and Labor Relations Review, Management Science y Organization Science.

A estos méritos se suman reconocimientos como el Premio Fundación Banco Herrero, en 2012; el Richard Beckhard Memorial Prize, en 2017; y el Thinkers50 honor, en 2025. La investidura como doctor honoris causa por la Universidad de Málaga se incorpora así a una trayectoria internacional dedicada al estudio de las organizaciones, las carreras profesionales y las desigualdades en el mundo del trabajo.