Los restos humanos hallados en cuatro yacimientos arqueológicos de la provincia de Málaga están ayudando a reconstruir las conexiones entre las poblaciones de la Hispania romana y otros territorios del Mediterráneo. Entre las evidencias destaca el caso de una mujer enterrada en la antigua Malaca entre los años 126 y 232 d. C., cuyo perfil genético revela una ascendencia relacionada con el Mediterráneo central.

El hallazgo forma parte de un estudio internacional publicado en la revista científica Cell, que ha analizado 243 genomas antiguos procedentes de 31 yacimientos arqueológicos para estudiar la diversidad genética de la península ibérica durante la época romana y la Antigüedad tardía. En la investigación han participado tres especialistas de la Universidad de Málaga (UMA), junto a científicos de instituciones como la Universidad de Harvard, el Instituto Max Planck y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Los restos malagueños incluidos en el trabajo proceden de Rosarito, en Málaga capital; la Necrópolis de Arroyo Vaquero, en Estepona; Acinipo, en Ronda; y Castillejos de Quintana, en Pizarra. Su análisis aporta información sobre los movimientos de población y los vínculos que conectaban el sur de la península con otras regiones mediterráneas.
Una mujer de Malaca con ascendencia vinculada al Mediterráneo central
Uno de los casos más destacados del estudio es el de una mujer de edad avanzada cuyos restos fueron recuperados en la antigua Malaca y datados entre los años 126 y 232 d. C. El análisis de su ADN antiguo ha identificado una ascendencia relacionada con el Mediterráneo central, una evidencia que contribuye a documentar la diversidad de las comunidades que habitaban la ciudad durante el periodo romano.
El contexto arqueológico añade información relevante. El enterramiento contenía un ajuar singular con piezas vinculadas a las tradiciones materiales del Mediterráneo oriental y del norte de África, concretamente de las áreas de Beirut y Túnez.
La combinación de los datos genéticos y de los objetos funerarios permite estudiar desde distintas perspectivas las conexiones de la ciudad romana con otros territorios. No obstante, el ajuar y el perfil genético aportan tipos de información diferentes y, por sí solos, no permiten determinar una trayectoria migratoria concreta de la mujer.
“La combinación de estas evidencias permite abordar desde distintas perspectivas las conexiones mediterráneas de la ciudad romana”, concluyen los investigadores de la Universidad de Málaga.
Arroyo Vaquero, una evidencia de la ascendencia norteafricana en el sur peninsular
Otro de los enclaves relevantes es la Necrópolis de Arroyo Vaquero, en Estepona, cuyos restos humanos permiten estudiar la presencia de ascendencia norteafricana en las comunidades costeras del sur de la península durante la Antigüedad tardía.
Los investigadores de la UMA destacan la importancia de las evidencias del sur peninsular para comprender estos procesos demográficos. “El estudio documenta una importante presencia de ascendencia norteafricana en las poblaciones de época romana y tardoantigua, particularmente en los territorios meridionales”, señalan.
Los resultados contribuyen a reconstruir las relaciones entre las poblaciones asentadas a ambos lados del Mediterráneo occidental. Los contactos comerciales, políticos y culturales estuvieron acompañados también por movimientos de personas y procesos de integración demográfica, que dejaron su huella en la composición genética de las comunidades peninsulares.
Junto a Arroyo Vaquero, los yacimientos de Rosarito, Acinipo y Castillejos de Quintana amplían la información disponible sobre la población de la provincia malagueña en la Antigüedad. El estudio conjunto de estos restos arqueológicos y genéticos permite situar las evidencias locales dentro de un panorama más amplio de conexiones mediterráneas.
La Universidad de Málaga participa en el estudio internacional
La investigación cuenta con la participación de tres especialistas de la Universidad de Málaga: José Suárez, profesor del Departamento de Ciencias Históricas; Enrique Viguera, profesor de Genética; y Sonia López, investigadora postdoctoral especializada en arqueología funeraria y bioarqueología.
El trabajo combina el análisis del ADN antiguo con la información arqueológica para reconstruir los cambios demográficos de la península ibérica durante la época romana y la Antigüedad tardía. Sus resultados muestran que la integración de Hispania en el Imperio romano estuvo acompañada de importantes movimientos de población procedentes del Mediterráneo oriental y del norte de África.
El estudio también permite comparar estos procesos con las migraciones posteriores de suevos, vándalos, alanos y visigodos, y analizar su contribución a la diversidad genética de las poblaciones peninsulares.
Los yacimientos malagueños y, en particular, el enterramiento de la mujer de Malaca ilustran cómo la combinación de genética y arqueología funeraria ayuda a reconstruir la historia de las comunidades que habitaron el sur peninsular y sus vínculos con otros territorios del Mediterráneo.













