Así se aprendía a identificar las setas venenosas hace más de 130 años

¿Cómo se aprendía a diferenciar una seta comestible de otra tóxica a finales del siglo XIX? Mucho antes de las aplicaciones móviles y de las guías ilustradas actuales, los estudiantes podían recurrir a modelos didácticos que reproducían con detalle las formas de los hongos. Uno de ellos, elaborado hacia 1890, se conserva en la Universidad de Granada y muestra cómo se enseñaban las ciencias naturales a través de la observación directa.

Maqueta de hongos de 1890 conservada y restaurada por la Universidad de Granada.

La pieza es una representación de un pequeño bosque de hongos fabricada en papel maché policromado. Sus ejemplares aparecen identificados mediante etiquetas numeradas, que facilitaban su reconocimiento y clasificación. Algunos, además, pueden abrirse para mostrar su estructura interna, una característica que convertía esta maqueta en una herramienta educativa especialmente útil para estudiar las distintas especies.

Una forma de aprender ciencia en el siglo XIX

El modelo fue creado por Louis Thomas Jérôme Auzoux, un médico francés que revolucionó la enseñanza científica con sus reproducciones anatómicas y naturales. Sus modelos, fabricados principalmente en papel maché y concebidos para desmontarse, permitían examinar estructuras que de otro modo resultaban difíciles de observar en el aula.

Esta técnica se utilizó para enseñar anatomía humana, zoología y botánica. En el caso de los hongos, la posibilidad de observar sus formas y partes internas ayudaba a familiarizarse con las características de cada ejemplar y a comprender mejor sus diferencias.

Parte de los trabajos realizados en la maqueta de setas.

La identificación de las setas tenía especial importancia por la necesidad de distinguir las especies comestibles de aquellas que podían provocar intoxicaciones. Sin embargo, estas maquetas deben entenderse como instrumentos para el estudio y la clasificación, no como un método infalible para determinar si un hongo era seguro para el consumo.

Una maqueta histórica que se conserva en Granada

La pieza forma parte de la colección del Departamento de Medicina Legal, Toxicología y Antropología Física de la Universidad de Granada y se conserva en el Área de Reserva de Patrimonio de la institución. Su restauración, realizada en el Centro de Gestión y Restauración de Patrimonio de la propia universidad, ha permitido preservar este material histórico y mantener su valor como testimonio de las técnicas educativas del siglo XIX.

Más de 130 años después de su elaboración, el modelo permite acercarse a una época en la que aprender ciencia pasaba, en buena medida, por observar, comparar y examinar reproducciones tridimensionales. Una manera de enseñar que convertía los objetos en herramientas fundamentales para comprender el mundo natural.