Humanidades

Legado romano escondido bajo la tierra de Jaén

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Los sucesivos estudios arqueológicos capitaneados por la Universidad de Jaén sitúan a esta provincia entre las zonas de producción de aceite de oliva más importantes del Imperio Romano. Nuevos datos lo confirman.

El hecho de ser cabecera del río Guadalquivir ya es una ventaja. El río que vertebra lo que hoy es Andalucía fue clave para que, a una y otra orilla, florecieran culturas a lo largo de los tiempos. Contribuyó sobremanera a captar la atención de pueblos llegados de otros puntos del Mediterráneo. Y obligó a que una de las principales vías de comunicación de la época romana, como la Vía Augusta, transitara a su lado.

En la provincia de Jaén vale el tópico de que si se excava un poco comienzan a aparecer restos de nuestra historia. Es una tierra preñada de un pasado floreciente, en el que sus habitantes no tenían que manifestarse reclamando salir del olvido, porque por aquel entonces, Jaén no era el centro del mundo, pero sí un enclave muy importante en una Península Ibérica donde comenzaba a gestarse una identidad propia.

Riqueza arqueológica de la provincia de Jaén

Paradojas de la historia, lo que hoy día es una ciudad sumida en una crisis profunda, abandonada por la industria y con su población joven condenada a la migración, en épocas íbera y romana era uno de los enclaves más fastuosos. En Linares se encuentra el yacimiento arqueológico de Cástulo, cuyos restos valen para que arqueólogos de la Universidad de Jaén interpreten cómo fue esta ciudad.

Recientemente se ha descubierto que los romanos fueron los primeros en ver el potencial aceitunero de la zona e impulsaron una plantación masiva de olivos, para la producción de aceite de oliva.

Este hallazgo se enmarca en el Proyecto Cástulo: investigación arqueométrica y transferencia social, desarrollado de 2017 a 2020, en el que se han analizado diversos materiales datados entre los siglos VI a.C. al VII d.C. como cerámicas, mosaicos, pinturas murales, semillas y carbones.

Jaén, potencia en producción de aceite de oliva desde época romana

Los estudios han permitido observar en Cástulo un importante cambio cualitativo de las formaciones vegetales entre el periodo ibérico y el mundo romano. De un entorno donde predominaba una vegetación de encinar, el cultivo de cereales y almendros se pasó a un espacio donde los cultivos arbóreos, principalmente el olivar, dominaban el territorio. Este nuevo paisaje de olivar se desarrolló como consecuencia de un cambio económico y de ordenamiento social y político, que produjo una reestructuración del entorno de Cástulo alrededor del cambio de era.

“Estos datos, unidos a otros estudios, confirman que la Alta Andalucía (tanto el Alto Guadalquivir como la Vega de Granada) no era una zona marginal en la plantación de olivar y en la producción de aceite, más bien al contrario, debió ser un foco importante de desarrollo de este cultivo a finales del siglo I a.C.”, explica el director de este proyecto de investigación, el catedrático de Prehistoria de la UJA, Alberto Sánchez Vizcaíno.

Yacimiento de El Altillo: otro foco olivarero

Las evidencias halladas en Cástulo no son las únicas de la importancia de la producción de aceite de oliva en el Jaén de época romana. Recientemente, se ha dado a conocer el hallazgo de una villa de grandes dimensiones en el territorio de lo que hoy es el municipio de Rus, concretamente, en el yacimiento de El Altillo, a unos 20 kilómetros de Linares.

Este enclave ha sido objeto de trabajos arqueológicos dirigidos por la Universidad de Jaén, desarrollados entre los meses de febrero y marzo, que han permitido sacar a la luz un edificio residencial de gran tamaño, en el que se encuentran restos de mosaicos de grandes dimensiones, con una decoración geométrica de unos nueve metros de ancho por unos 18 de largo, lo que lo sitúa como uno de los de mayor tamaño del Sur peninsular. En este mismo enclave también han aparecido restos de lo que fue una zona de producción, se podría decir que industrial, con un alfar, dedicado a la fabricación de tejas; y una almazara, para la obtención de aceite de oliva. Además de otras construcciones diseminadas, se ha delimitado un espacio funerario, una necrópolis asociada a este momento bajoimperial.

Villa romana con un alto potencial

Los restos documentados corresponden a una extensa villa romana, con ocupación entre los siglos I y V, si bien la mayor parte de las construcciones hasta ahora documentadas corresponden al siglo IV.

El equipo de arqueólogos, dirigido por Marcos Soto Civantos y José Luis Serrano Peña, ha contado con el apoyo de los servicios técnicos y laboratorios del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica, así como del Departamento de Ingeniería Cartográfica, Geodesia y Fotogrametría de la UJA. Por su parte, el Ayuntamiento de Rus ha proporcionado los empleados para los trabajos manuales de excavación y la infraestructura necesaria, y está prevista la apertura de los trabajos a los voluntarios de la localidad que quieran sumarse.

El enclave ibero más antiguo, bajo las aguas del embalse del Giribaile

También en el término municipal de Rus, concretamente en el paraje de Valcuenda, el Instituto de Arqueología Ibérica desarrolla una investigación para documentar lo que parece ser uno de los asentamientos más antiguos de la cultura ibera, en el que también hay restos de poblaciones prehistóricas, y cómo no, restos de una gran villa romana de los siglos I y II, en la que se han documentado una parte rústica, con hornos de producción cerámica y una almazara de aceite y estancias residenciales, y una parte urbana . Se trata de un yacimiento aflorado por el descenso del nivel de las aguas del embalse del Giribaile, con unos restos “prometedores”, según el director de los trabajos, José Luis Serrano.

Estos restos van a ayudar a comprender el conjunto de enclaves de la Alta Andalucía, como Cástulo, en la medida en que estos asentamientos se desarrollaron para la explotación de los recursos naturales, en un principio minerales como la plata y más tarde, el aceite de oliva.

La provincia de Jaén, ayudada por su universidad, destapa su historia, con el estudio de unos yacimientos que revelan un pasado esplendoroso, en el que esta tierra actuó como cabecera no sólo del río más importante del Sur de España, sino también como punta de lanza de económica y cultural, que fue modelo para el desarrollo de otros lugares que con el tiempo también adquirieron una gran relevancia. Y se destapa el florecimiento a gran nivel de la producción de aceite de oliva, una actividad crucial en la actualidad y para la que Universidad de Jaén es un faro de innovación de un valor incalculable.

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