Medio Ambiente

Impulsan la creación de un observatorio de la biodiversidad en los Andes Tropicales

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Hace algo más de un siglo, el impacto que se generaba al explotar un recurso natural en un área concreta no trascendía más allá del bosque que se talaba, la mina que se abría o el río que se contaminaba. Sin embargo, aunque las actividades humanas siguen siendo locales, son tantas y se producen en tantos lugares al mismo tiempo que la suma de todas estas acciones está generando cambios a escala global en el medioambiente y la biodiversidad, lo cual termina impactando directamente en el bienestar de los seres humanos. Por este motivo, se hacen necesarias estrategias que incidan en el origen local para hacer frente a estos problemas globales.

En este contexto surge el proyecto TAO – Tropical Andes Observatory cuyo objetivo principal es el de crear una red de monitoreo de la biodiversidad en los Andes Tropicales. Se trata de poner en común modelos y protocolos para la toma de datos que está realizando cada uno de los organismos locales de modo que sean capaces de comparar esa información y tener una visión a escala global de problemas medioambientales y de biodiversidad.

«La región de los Andes tropicales es una de las zonas con mayor biodiversidad del planeta, lo que hace que sea un excelente laboratorio para estudiar los impactos del cambio global», indica Francisco Javier Bonet, investigador responsable del equipo de la Universidad de Córdoba que trabaja en el proyecto. Además, el territorio posee una riqueza cultural única que aportan los numerosos pueblos indígenas de la zona, fieles aún a sus costumbres y que desarrollan su actividad en una estrecha relación con la naturaleza. La combinación de los impactos del cambio global con el actual crecimiento económico de la zona, está provocando que el conflicto entre seres humanos y naturaleza esté siendo cada vez más frecuente e intenso. Esto puede poner en peligro la gran biodiversidad presente en el territorio y generar un efecto en el bienestar de las personas tanto a nivel local como global.

Actualmente, numerosas iniciativas locales se están encargando de realizar seguimientos de la biodiversidad de la región, pero se hacen a escala local y con apenas conexión entre ellas. «Intentamos que se evolucione del concepto de proyecto, con objetivos determinados, al concepto de infraestructura que tiene una perspectiva de tiempo mucho mayor y un carácter más sistemático», explica el investigador. Una de las características principales de TAO es su fuerte componente social, que se hace visible en el esfuerzo por implicar a asociaciones de la región, como gestoras de espacios protegidos, universidades y grupos de investigación locales y organizaciones no gubernamentales.

Para diseñar un sistema de monitoreo de biodiversidad es importante definir para qué se utilizará. Por ello, primero se identificarán los distintos casos de estudio para los que se pondrán en marcha estas metodologías, como por ejemplo para la restauración de una zona deforestada, el diseño un espacio protegido o la apertura de una zona a la explotación maderera usando criterios sostenibles. Una vez que se definan estas situaciones, se abrirá la fase de asesoramiento en el que las personas expertas que forman parte del proyecto, ayudarán a definir una serie de protocolos de monitoreo y de seguimiento de las variables ambientales. El último paso será la puesta en práctica del sistema de monitoreo.

Durante este proceso, la Universidad de Córdoba se encargará de organizar cursos de formación para potenciar la capacidad de los actores locales para tomar datos sobre biodiversidad, analizarlos y utilizarlos. Serán cursos de técnicas de análisis de datos, de sistema de información geográfica, de teledetección, manejo de bases de datos y análisis estadístico, entre otros.

Lo más importante de este proyecto no es sólo la implementación de protocolos comunes de observación de la biodiversidad, sino motivar que la gente tome conciencia del impacto que genera la actividad humana en la naturaleza y que, como se ha comprobado con la epidemia de coronavirus, tiene efectos sobre el bienestar de todos los seres humanos. La información que se obtenga en estos monitoreos tiene que estar disponible para todo el mundo y debe estar dirigida no a satisfacer la mera curiosidad científica, sino a mejorar el bienestar de la gente. «Si permeamos estas dos barreras, estaremos contribuyendo a conciliar los objetivos de desarrollo sostenible y la conservación de la biodiversidad», concluye Francisco Javier Bonet.

El proyecto TAO – “From Data to Decision: Collecting, Mobilizing, and Harmonizing Tropical Andes Observatory” (ERANetLAC17/BDS-0249) está cofinanciado por la Unión Europea a través de la iniciativa ERA-NET y por El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades mediante la Agencia Estatal de Investigación a través de las convocatorias 3rd ERANET-LAC Multi-Thematic Joint Call y PCI2019 respectivamente.

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