Humanidades

Foro de la Educación | María Jesús Álava: «Los adolescentes de ahora son menos felices»

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María Jesús Álava Reyes.
María Jesús Álava Reyes.

La Fundación Eduarda Justo celebró, ayer, en Macael (Almería), su Foro de la Educación, una cita dirigida a padres y docentes en la que participó la psicóloga María Jesús Álava Reyes, elegida en 2012 como una de las cien mujeres líderes de España y al frente de una de las clínicas más potentes del país, que ofreció una serie de claves para afrontar la educación de los hijos. Presentamos la entrevista que le hicimos tras su intervención.

¿Qué errores cometen padres?

El error más importante es el de la sobreprotección. Otros, que desconocen en gran medida qué está pasando en la vida de sus hijos y eso es crucial. A veces los chavales, depende de las edades, tienen como un mundo paralelo. En su habitación tienen su tele, su ordenador, su ‘play’… y son capaces de relacionarse con otras personas que pueden tener una influencia sobre la que no tienen ningún control.

Tienen que pasar tiempo y tiempo de calidad con sus hijos, tienen que aprender a observarles y tienen que estar muy atentos a las primeras señales de alarma. Y con esto me refiero cuando de repente hay un cambio brusco en la conducta del chico y éste coincida con cambio de amistades, cambio de colegio o cambio en el rendimiento académico.

¿Cómo compensar la falta de tiempo que se pasa con los hijos?

No es tan importante la cantidad como la calidad del tiempo que se pasa con los hijos. Lo importante es que el tiempo que se esté con los hijos se esté realmente con ellos, les observen, intenten hablar con ellos, intenten hacerles pensar. A los niños les sobran regalos y les falta actividad y estimulación, ayudarles a reflexionar y ser ellos mismos. Tiempo para que los chavales les puedan contar lo que les preocupa. A veces se hace de forma indirecta. Tiempo para pasarlo bien. Se puede hacer en fin de semana. Hay que buscar una actividad para hacer con los hijos que ayudará a conocerles mejor.

¿Por qué los adolescentes de ahora son menos felices?

Están mucho más confundidos. En muchos casos no tienen un criterio común por parte de los padres y están absolutamente bombardeados por el entorno: las nuevas tecnologías, todo lo que tienen a su alrededor, esa competencia tan enorme y sobre todo, esa falta de cercanía y de generosidad. Hay mucha agresividad en el entorno que les está condicionando y que ellos no tienen recursos para saber defenderse ante ella. En una edad en la que los iguales son más importantes que los padres y en la que no tienen posibilidad de expresar lo que les preocupa.

En época de tanta tecnología, ¿un simple palo o una mascota puede serles más útil?

Una mascota siempre les ayuda muchísimo. Les ayuda a coger cierta autonomía y cierta responsabilidad, siempre y cuando se tenga que hacer cargo de él, porque ese será un aprendizce fantástico. Los juegos, cuanto más sofisticados menos hacen pensar, reflexionar, menos ayudan. Lo importante es que puedas crear, que puedas reflexionar. Demasiados juguetes y poco tiempo para disfrutar de las cosas sencillas de la vida. Tú a un niño le llevas a pescar y es feliz. Juegas a un deporte con él y normalmente se va sentir muy bien.

Los padres perfectos no existen, ¿pero cuáles son los que más se le parecen?

Lo importante es que tengan un criterio, que sean capaces de poner esas pautas, esas normas, esos hábitos que muestran seguridad, cercanía, capacidad de escucha… y que a los hijos les premien no solo por los logros, sino también por los esfuerzos que hacen. Si saben escuchar crearán un vínculo y los niños saben que sus padres siempre estarán ahí para lo que puedan necesitar.

Todos los niños son diferentes, sin embargo el sistema educativo actual los trata igual, ¿qué modelo se debería seguir?

A mí me gusta mucho lo que en su momento pudo ser la Institución Libre de Enseñanza, lo que ahora mismo es el Colegio Estilo de Madrid, que básicamente consiste en que cada niño es diferente, cada niño es único, y desde el principio se busca potenciar al máximo todas las capacidades y competencias que tiene ese niño, y que llegue al máximo de lo que él puede. Tenemos que buscar muy bien en qué es bueno cada niño, algo que ahora no se hace. Todos los niños son buenos en algo, si sabemos buscar eso le tendremos siempre motivado.

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