José Antonio Sierra, impulsor de la iniciativa.

La Asociación Diversidad y Convivencia ha reclamado a los partidos políticos que se impliquen en la difusión de los conocimientos de las lenguas cooficiales del Estado, como son el catalán, gallego y euskera. El colectivo defiende que la Junta de Andalucía añada la difusión de esos idiomas en las Escuelas Oficiales de la región.

Así lo ha asegurado su impulsor, José Antonio Sierra, quien ya en 1975, siendo director de lo que entonces se denominaba Instituto Cultural Español en Dublín, hoy Instituto Cervantes, comenzó a impulsar clases de catalán, gallego y euskera en el centro, además de las habituales de castellano.

Sierra afirmó que cuando en 2003, ya jubilado, volvió a España, «descubrí que no se podía estudiar ninguno de los idiomas cooficiales, reconocidos en el artículo 3 de la Constitución Española, en las Escuelas Oficiales de Idiomas de Andalucía, sin ofrecer la posibilidad y alegando su escasa demanda».

Desde entonces, y a través de la Asociación Diversidad y Convivencia, José Antonio Sierra defiende esta medida «de la misma forma que apoyo a los padres que solicitan para sus hijos poder estudiar en lengua española en todas las comunidades autónomas de España con otra lengua cooficial».

Ahora, la asociación ha remitido su propuesta a los diferentes grupos políticos del Parlamento andaluz, con el fin de que se impulsen desde la Junta de Andalucía medidas para que las Escuelas Oficiales de Idiomas de Andalucía impartan estudios de estas lenguas «con carácter voluntario y siempre que exista un número mínimo de personas interesadas en su aprendizaje, a fijar por cada escuela».

Sierra ha explicado que el sistema sería parecido al que él mismo puso en marcha en Dublín, donde «con el importe de las matriculas se pagaba al profesor, a tiempo parcial, sin que influyese en el presupuesto del centro y dando la posibilidad de estudiar a los residentes en el país todas las lenguas de España». Aquellas primeras medidas se consolidaron en el tiempo y este año 2017 «se imparten más cursos de catalán, gallego y euskera en Irlanda, con menos de 5 millones de habitantes, que en Andalucía».

A su juicio, la propuesta permitiría facilitar el estudio de esas lenguas a las familias procedentes de Cataluña, Baleares, Galicia, Navarra, Comunidad Valenciana y País Vasco. Además de dar una opción de estudio a los andaluces que lo necesitan por motivos laborales o empresariales, o que tengan intención de establecerse en estas regiones bilingües, que se integrarían así más fácilmente en las mismas. Además, también se considera que la idea «contribuiría a un mayor respeto y conocimiento de las diversas lenguas y culturas de España». 

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