Barreras de agua de mar: defensa natural para los acuíferos costeros

Barreras de agua de mar: defensa natural para los acuíferos costeros

Desaladora de Almería defiende un acuífero costero

Investigadores de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Almería investigan la eficacia de barreras acuáticas contra la intrusión marina en los acuíferos costeros.

La escasez de agua en la costa del Sureste es un problema difícil de atajar, porque a un volumen de precipitaciones escaso hay que sumarle la presión de la población, la que ejerce la actividad turística y la demanda de agua de las explotaciones agrícolas, ya que no se puede olvidar la paradoja de que una de las regiones más secas del continente se haya convertido en la huerta de Europa.

Acuíferos costeros sobreexplotados

La complejidad es enorme, y ella se le suma un factor determinante, como el de la sobreexplotación de los acuíferos costeros, reservas de agua submarina que se encuentran al límite y de cuya conservación depende en gran medida, el modelo económico que ha permitido un desarrollo económico espectacular en tan solo unas décadas. Como ejemplo paradigmático, el conocido como ‘milagro almeriense’, gracias al impulso de la agricultura protegida bajo invernadero.

El uso que se hace de estos acuíferos excede los niveles de recarga. Y aunque de unos años a esta parte se están impulsando medidas como el uso de aguas residuales para riego o la desalación de agua, ese alivio resulta insuficiente para devolverlos a una situación ‘saludable’.

barrera de agua salada que protege a los acuíferos costeros

Intrusión marina, la presión del mar sobre las reservas de agua dulce

Los acuíferos costeros están amenazados por lo que se conoce como la intrusión marina, es decir, la entrada de agua salada procedente del mar en la reserva de agua dulce. A medida que desciende el nivel del agua dulce, debido a una recarga insuficiente, el acuífero se hace más vulnerable frente al agua del mar y es incapaz de contenerla, hasta que se produce el avance del agua salada.

Cuando se da esa situación, el acuífero deja de ser útil y sus aguas no valen para nada. Y la intrusión no necesita ser muy elevada para malograr un acuífero. Basta con que haya un 2% de agua de mar para que ese acuífero ya no valga para el consumo humano; y solamente un 5%, para que tampoco pueda utilizarse para riego.

¿Qué se puede hacer para frenar la intrusión marina? Si se parte de la base de que no se puede realizar una recarga del acuífero a demanda y que, en muchos casos, tampoco se puede cesar en su explotación, las posibilidades se reducen enormemente y hay que buscar soluciones ingeniosas, tal y como ha hecho un equipo del grupo de investigación Recursos Hídricos y Geología Ambiental, de la Universidad de Almería, que han visto que las desaladoras pueden ser unas verdaderas aliadas para detener o, al menos, ralentizar la intrusión marina.

¿Cómo frenar la intrusión marina?

En el marco de un proyecto financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, este equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Almería ha analizado las ventajas que supone crear una especie de barrera natural, con la extracción de agua de mar bajo la zona en la que confluyen el agua dulce del acuífero costero y la salada, un zona conocida como “interfase”.

El bombeo de agua de mar bajo la interfase en un acuífero costero, estudiado en la desaladora ubicada en el delta del río Andarax, en la capital almeriense, genera una barrera hidráulica negativa, que contiene la entrada de agua de mar, traducida en una mejora de la calidad del agua del acuífero.

Los investigadores liderados por Ángela Vallejos y Antonio Pulido Bosch han comprobado que la extracción de agua marina por debajo de la interfase provoca un cambio en su geometría que se acentúa con el paso del tiempo y que va en beneficio de la calidad de la reserva de agua dulce.

Funcionamiento de la interfase.

Barrera de agua marina en defensa de los acuíferos costeros

Tras los estudios teóricos y la comprobación realizada en la desaladora almeriense, este grupo de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Almería defiende esta técnica como una fórmula de éxito para la conservación de los acuíferos costeros.

Sin embargo, como también afirman, no todo es positivo, ya que la extracción de agua marina bajo la interfase tiene un coste energético muy elevado. Requiere mantener un bombeo continuo en la batería de sondeos, y solamente sería rentable, afirman los investigadores, si ese agua va destinada al abastecimiento de una planta desaladora.

Ya que de no ser así, al tratarse de un agua de muy poco valor y sin apenas utilidad, no tendría mucho sentido desde un punto de vista económico.

De ahí que los investigadores del Grupo de Recursos Hídricos y Geología Ambiental propongan este modelo de abastecimiento de agua marina para desaladoras en lugares donde sea necesario preservar acuíferos costeros de la intrusión marina, debido a los beneficios que se derivan para la conservación de la masa de agua dulce.

La protección de los acuíferos es una tarea fundamental en un Sureste cada vez más seco. Y esta fórmula puede contribuir a la regeneración de las reservas costeras.

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