Nuevos tratamientos para el párkinson: de la estimulación cerebral a las células dopaminérgicas

Cuando la medicación no es suficiente para controlar algunos de los síntomas del párkinson, la investigación abre nuevas vías para seguir actuando sobre la enfermedad. La estimulación cerebral profunda, los ultrasonidos, el trasplante de células dopaminérgicas o las interfaces cerebro-máquina forman parte de un abanico de estrategias que buscan mejorar la función y la calidad de vida de los pacientes.

Estas líneas de investigación y tratamiento se han analizado en la jornada ‘Avances y desafíos del párkinson’, celebrada en el Campus de Cartagena de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), un encuentro que ha reunido a especialistas, investigadores y asociaciones de pacientes para abordar una enfermedad cuyo tratamiento avanza hacia un modelo cada vez más personalizado y multidisciplinar.

Qué opciones existen cuando la medicación no es suficiente

El tratamiento del párkinson incorpora técnicas que permiten actuar de manera más precisa sobre determinados síntomas. Una de las que ya se utiliza en pacientes seleccionados es la estimulación cerebral profunda, una técnica que interviene sobre áreas concretas del cerebro para mejorar manifestaciones de la enfermedad como la rigidez o la lentitud de movimiento.

A esta estrategia se suman otras líneas de investigación que buscan nuevas formas de intervenir sobre el cerebro y recuperar, en la medida de lo posible, funciones afectadas por la enfermedad.

Una de ellas son los ultrasonidos, que permiten intervenir de forma no invasiva sobre determinadas zonas cerebrales. También se investigan los trasplantes de células dopaminérgicas, cuyo objetivo es reemplazar las células que dejan de producir dopamina y, con ello, contribuir a mejorar los síntomas del paciente.

Otra vía todavía incipiente son las interfaces cerebro-máquina, que buscan conectar el cerebro con dispositivos externos para mejorar determinadas funciones. Se trata de una línea de investigación que amplía las posibilidades de la neuromodulación y abre nuevas preguntas sobre cómo intervenir en pacientes con enfermedades neurológicas.

El reto de recuperar las células que producen dopamina

Uno de los objetivos que concentra parte de la investigación sobre el párkinson es precisamente la pérdida de las células encargadas de producir dopamina. El investigador Andrés M. Lozano, catedrático de Neurocirugía de la Universidad de Toronto y participante en la jornada, ha señalado que “el objetivo es reponer las células que mueren en el párkinson para que vuelvan a producir dopamina y mejorar los síntomas del paciente”.

Esta estrategia plantea un cambio de perspectiva respecto a los tratamientos dirigidos únicamente al control de los síntomas, al intentar actuar sobre uno de los procesos relacionados con la pérdida de función que caracteriza a la enfermedad.

Neuromodulación, ejercicio y fisioterapia para mejorar la función

El abordaje del párkinson no se limita a las técnicas que actúan directamente sobre el cerebro. La fisioterapia, el ejercicio y la neuromodulación no invasiva también forman parte de las estrategias que pueden contribuir a mejorar la función de los pacientes.

Estos aspectos han sido abordados durante la jornada por Pedro Martínez, director-gerente del Centro KIPE, y Ane Miren Gutiérrez, responsable de Investigación en Neurociencia y Neuromodulación de Ionclinics.

El planteamiento refleja la importancia de combinar diferentes herramientas en el abordaje de una enfermedad compleja, en la que las necesidades de cada paciente pueden requerir estrategias diferentes.

Investigación y esperanza para los pacientes con párkinson

Junto a los avances tecnológicos y biomédicos, la participación de las asociaciones de pacientes ha permitido incorporar a la jornada la perspectiva de quienes conviven diariamente con la enfermedad.

César Martínez, presidente de la Asociación de Párkinson de Cartagena y de FEPAMUR, ha destacado que estos avances “transmiten esperanza, porque la enfermedad avanza, pero también lo hace la investigación”.

En esta misma línea, Estrella Núñez, vicerrectora de Investigación de la UCAM, ha subrayado que “la investigación es un servicio” y que los avances que cuentan con respaldo científico deben llegar a las personas que padecen estas enfermedades.

El desarrollo de nuevas técnicas no supone, por tanto, que exista un único nuevo tratamiento capaz de resolver el párkinson, sino que la investigación está ampliando las herramientas disponibles para actuar sobre sus síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. La combinación de neuromodulación, nuevas estrategias celulares, ejercicio y fisioterapia apunta hacia un abordaje cada vez más especializado y adaptado a las necesidades de cada persona.