Investigadores de la Universidad de Murcia y el Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB) han desarrollado unas moléculas derivadas del té verde capaces de bloquear uno de los principales mecanismos que utiliza el melanoma metastásico para escapar del sistema inmunitario. El avance podría mejorar la eficacia de la inmunoterapia y abrir la puerta a nuevos tratamientos combinados con quimioterapia para combatir el cáncer de piel más agresivo.

El nuevo enfoque actúa sobre los mecanismos que permiten a las células tumorales ocultarse de las defensas del organismo. Al impedir ese «camuflaje», las células del melanoma vuelven a ser reconocidas por el sistema inmunitario, aumentando las posibilidades de que los tratamientos actuales resulten eficaces incluso cuando el tumor se ha extendido a otros órganos.
La investigación, financiada por la Fundación Séneca y liderada por Neptuno Rodríguez López, ha obtenido resultados prometedores en ensayos in vitro. El equipo iniciará próximamente estudios en modelos animales y, si los resultados confirman su eficacia, el siguiente paso serán los ensayos clínicos en colaboración con el Hospital Virgen de la Arrixaca.
Por qué el melanoma metastásico sigue siendo un gran desafío
El melanoma es el tipo de cáncer de piel con mayor capacidad para producir metástasis. Aunque suele detectarse con facilidad y puede eliminarse mediante cirugía en fases iniciales, cuando las células tumorales se diseminan a otros órganos las opciones terapéuticas se reducen considerablemente. La inmunoterapia ha supuesto un gran avance en estos pacientes, pero muchos tumores desarrollan mecanismos de resistencia que les permiten escapar de la acción del sistema inmunitario.
El objetivo final es afinar esta solución para tratar a personas afectadas por melanoma metastásico, para lo que previamente se llevarán a cabo ensayos clínicos en colaboración con el Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia.
Moléculas derivadas del té verde para potenciar la inmunoterapia
Neptuno Rodríguez López explica que las moléculas de este ensayo, y base del nuevo tratamiento, tienen su origen en el té verde. Combinadas con otros fármacos, se encargan de bloquear los mecanismos de camuflaje de las células tumorales.
El método utilizado por el cáncer para eludir la acción del sistema inmune es tan complejo como interesante. Las células del tumor han aprendido a no expresar la proteína objetivo de los anticuerpos empleados en inmunoterapia.
«Con estos fármacos que sintetizamos tratamos de corregir eso: buscamos modificar la expresión de proteínas en los melanomas, para que puedan ser reconocidos mejor por los agentes empleados en inmunoterapia», afirma Neptuno Rodríguez.
Cómo actúa el nuevo fármaco contra el melanoma
Para modificar la expresión de las proteínas, el equipo de investigación murciano actúa sobre la maquinaria de metilación de la célula, que, dicho de forma sencilla, constituye los mecanismos con los que las células regulan su funcionamiento sin cambiar el código del ADN.
La acción del fármaco se dirige concretamente sobre el inhibidor de B-RAF, porque se ha observado que la mayoría de los melanomas presentan una mutación en este gen. En una situación normal, B-RAF se encarga de dar las órdenes para producir la melanina que protege la piel de los rayos solares. Pero cuando muta por la acción del cáncer, su funcionamiento se descontrola completamente y provoca una división incontrolada de los melanocitos, las células encargadas de producir melanina.

Bloquear las rutas de resistencia del cáncer
Algunas terapias logran inhibir estas células mutadas y los tumores remitían, incluso cuando estaban muy extendidos. Sin embargo, la paralización del proceso era solamente temporal, porque a los pocos meses volvían a aparecer los melanomas.
«Cuando se tratan melanomas con inhibidores de B-RAF, las células tumorales activan unas rutas alternativas para que las células sigan creciendo y el tumor se siga expandiendo. Nosotros buscamos bloquear esas rutas alternativas y frenar el crecimiento del tumor. Bloqueamos la expresión de una serie de proteínas y genes responsables de sortear la terapia inmunológica», dice Neptuno Rodríguez.
Del laboratorio a los ensayos clínicos
Las moléculas de té verde empleadas fueron desarrolladas por este equipo de investigación hace más de quince años y posteriormente fueron patentadas en colaboración con una empresa británica. Sin embargo, no se utilizan tal y como se extraen de la planta. Antes de ser empleadas son modificadas para mejorar su biodisponibilidad y estabilidad en el interior del organismo, de forma que, en combinación con otros fármacos, puedan neutralizar la metilación de las células cancerosas.

Una estrategia con potencial frente a otros tipos de cáncer
Este tratamiento resulta prometedor porque plantea una solución viable para el control de la metástasis del melanoma. Pero sus aplicaciones trascienden a este tumor y abren una línea de trabajo para combinar quimioterapia e inmunoterapia en la lucha contra diferentes tipos de cáncer.
En esta acción conjunta, el fármaco basado en moléculas derivadas del té verde modifica la célula tumoral para que el sistema inmune la identifique, mientras que la quimioterapia pondría en marcha las defensas del organismo para combatir a los «enemigos» recién identificados.
Los ensayos con ratones comenzarán en breve y, si los resultados son los esperados, se iniciarán ensayos clínicos en humanos de una terapia que supone un paso muy importante para frenar el melanoma metastásico y otros muchos tumores.













