Los murciélagos no solo desempeñan un papel esencial en los ecosistemas, sino que también pueden convertirse en grandes aliados de la agricultura. Una investigación liderada por la Universidad Nacional de Colombia demuestra que estos mamíferos reducen de forma natural las plagas del cacao, disminuyendo el daño en las plantas y ofreciendo una alternativa al uso de insecticidas.

El estudio se centró en la chinche del cacao (Monalonion spp.), una de las principales plagas de este cultivo. Este insecto perfora los tejidos de la planta para alimentarse de su savia, provocando importantes pérdidas económicas y obligando, en muchos casos, al empleo de productos químicos para su control.
Sin embargo, en varias fincas del departamento colombiano del Huila, los investigadores comprobaron que el control de estas plagas puede producirse de manera natural gracias a la actividad nocturna de los murciélagos.
La investigación fue realizada por el biólogo Brayan Franco Guayazán, de la Universidad Nacional de Colombia, bajo la dirección de Olga Lucía Montenegro Díaz, del Instituto de Ciencias Naturales, y Carolina Ocampo Ariza, de la Universidad Técnica de Darmstadt (Alemania).
Cuando los murciélagos desaparecen, las plagas se disparan
Para comprobar el efecto de estos mamíferos, los investigadores realizaron un experimento en seis explotaciones agrícolas donde no se utilizaban insecticidas.
Instalaron mallas alrededor de algunas plantas de cacao que impedían la entrada de los murciélagos durante la noche, pero permitían el acceso de los insectos. De este modo pudieron comparar plantas protegidas por los murciélagos con otras en las que estos depredadores naturales no podían actuar.
Los resultados fueron contundentes. En ausencia de murciélagos, la cantidad de artrópodos potencialmente perjudiciales llegó a duplicarse, mientras que el daño en las hojas aumentó entre 2,2 y 4 puntos porcentuales.
Además, cuanto mayor era la actividad de los murciélagos registrada mediante detectores de ecolocalización, menor era la presencia de plagas, especialmente de hemípteros, el grupo al que pertenece la chinche del cacao.
«Los murciélagos no están controlando insectos al azar, sino que estarían ejerciendo una presión dirigida sobre los grupos que representan riesgos fitosanitarios para el cultivo», explica Brayan Franco Guayazán.
Los resultados coinciden con investigaciones realizadas anteriormente en Perú, Brasil, Indonesia y Camerún, donde también se ha observado que los murciélagos contribuyen al control natural de plagas. En el caso peruano, la acción conjunta de murciélagos y aves ha llegado a incrementar la producción de cacao hasta un 119 %.
La sombra del bosque también protege el cacao
El trabajo demuestra además que no todos los cacaotales ofrecen las mismas condiciones para estos mamíferos. Los investigadores compararon plantaciones sin sombra, con sombra sencilla y con sombra compleja, además de fragmentos de bosque seco tropical.
Aunque el bosque conservó la mayor diversidad de especies, los cultivos con más del 60 % de cobertura arbórea y árboles de distintas alturas lograron mantener una comunidad de murciélagos muy similar desde el punto de vista funcional.
Según los autores, un cacaotal formado por árboles de diferentes tamaños ofrece refugios, zonas de caza y corredores de vuelo que favorecen la presencia de los murciélagos insectívoros responsables del control de plagas.
«Aquí cambia la conversación, pues ya no se trata solo sembrar árboles, sino de sembrarlos bien. Los más sensibles en esta situación fueron los murciélagos insectívoros y los de mayor tamaño corporal, es decir los mismos protagonistas del control de plagas», resume Brayan Franco Guayazán.
Entre las especies más activas destacó Pteronotus fuscus, un murciélago especializado en capturar insectos como hemípteros, escarabajos, moscas y polillas en entornos con vegetación densa.
Conservar el bosque mejora la agricultura
La investigación constituye la primera realizada en Colombia sobre este servicio ecosistémico en el bosque seco tropical, uno de los ecosistemas más amenazados del país.
Los autores comprobaron que los fragmentos de bosque actúan como reservorios de biodiversidad que abastecen de murciélagos a los cultivos cercanos. Sin esa conexión, incluso los cacaotales mejor diseñados presentan un límite en la diversidad de especies que pueden albergar.
Por ello, los investigadores concluyen que la conservación del bosque y el diseño de cultivos con abundante sombra y árboles de distintas alturas pueden favorecer simultáneamente la biodiversidad y el control biológico de plagas, reduciendo la dependencia de insecticidas y contribuyendo a una agricultura más sostenible.












