Las huellas de neandertales en Matalascañas están entre los yacimientos más importantes de Europa

El yacimiento de Matalascañas (Huelva) conserva uno de los registros más extraordinarios del Pleistoceno en Europa. En una superficie fosilizada de unos 150.000 años de antigüedad han quedado impresas huellas de neandertales, rastros de grandes mamíferos, aves, plantas, insectos e incluso herramientas de piedra utilizadas por estas poblaciones humanas, un conjunto que permite reconstruir cómo era la vida en este entorno mucho antes de la aparición del ser humano moderno.

Este enclave excepcional ofrece una oportunidad única para estudiar la relación entre los neandertales y la fauna con la que compartieron el territorio, algo poco habitual, ya que la mayor parte de los yacimientos de esta época proceden de cuevas y no de antiguos paisajes abiertos.

Un paisaje fosilizado con huellas de elefantes gigantes, uros y ciervos

Las investigaciones desarrolladas desde 2020 han documentado cientos de huellas fósiles pertenecientes a la megafauna del Pleistoceno.

Entre ellas destacan las del elefante de colmillos rectos (Palaeoloxodon antiquus), una de las especies terrestres más grandes que habitaron Europa, junto a rastros de uros, ciervos y jabalíes, que permiten reconstruir el ecosistema que ocupaba esta zona del litoral onubense hace 150.000 años.

El gran valor científico del yacimiento reside en que estas huellas aparecen asociadas a herramientas líticas utilizadas por neandertales, una combinación excepcional que ayuda a comprender cómo interactuaban estas poblaciones humanas con la fauna de su entorno.

Un yacimiento único para estudiar a los neandertales fuera de las cuevas

La asociación entre huellas humanas, rastros de animales y herramientas de piedra convierte a Matalascañas en un laboratorio natural para conocer el comportamiento de los neandertales en espacios abiertos, un tipo de registro muy poco frecuente en comparación con los tradicionales yacimientos en cuevas.

El estudio de este enclave está siendo desarrollado por un equipo internacional liderado por Fernando Muñiz Guinea, de la Universidad de Sevilla; Luis Miguel Cáceres Puro, de la Universidad de Huelva; y Carlos Neto de Carvalho, del Geoparque Naturtejo Mundial de la UNESCO y el Instituto Dom Luiz de Portugal.