Expertos de la Universidad de Alicante piden enseñar a cocinar en las escuelas

Un manifiesto firmado en la IX Jornada Carmencita de Estudios Interdisciplinares sobre Gastronomía reclama incorporar la cocina y la alimentación de proximidad a las primeras etapas educativas para promover hábitos saludables y sistemas alimentarios más sostenibles.

La enseñanza de la cocina y del comer en las escuelas debe convertirse en una herramienta fundamental para mejorar la salud de las personas y del planeta. Esta es una de las principales reivindicaciones de la declaración suscrita durante la IX Jornada Carmencita de Estudios Interdisciplinares sobre Gastronomía, celebrada el pasado 19 de octubre en la Universidad de Alicante (UA) bajo el lema Enseñar a cocinar y comer desde una gastronomía de proximidad.

El manifiesto plantea la necesidad de transformar el modelo actual de producción y consumo alimentario y defiende la alimentación como un derecho fundamental. Para ello, propone avanzar hacia sistemas alimentarios locales y agroecológicos que vinculen la nutrición con la cultura gastronómica, el producto de proximidad y los ciclos estacionales.

Un modelo alimentario que amenaza la salud y la biodiversidad

Los firmantes denuncian las consecuencias del modelo agroquímico globalizado de corte neoliberal que domina el mercado alimentario actual. Según recoge el documento, este sistema “no solo acelera la crisis climática y destruye la biodiversidad, sino que debilita de forma alarmante la soberanía alimentaria y provoca un incremento de enfermedades crónicas y degenerativas asociadas a la mala alimentación”.

Frente a esta situación, los expertos defienden “una transición urgente hacia sistemas alimentarios locales de base agroecológica, capaces de conectar la salud con el placer culinario sin disociar la nutrición de las raíces culturales”.

La propuesta busca, por tanto, abordar la alimentación desde una perspectiva que integre la salud, la sostenibilidad ambiental y las tradiciones culinarias. En este planteamiento, la gastronomía de proximidad adquiere un papel relevante al conectar los hábitos alimentarios con los productos locales y su disponibilidad a lo largo del año.

La escuela, clave para enseñar a cocinar y comer mejor

La declaración sitúa a los centros educativos en el centro de esta transformación. Los participantes reivindican la necesidad “urgente de incorporar la enseñanza del comer y el cocinar en las primeras etapas educativas a través de los parámetros de gastronomía de proximidad”.

El objetivo es “reconectar a las nuevas generaciones con el producto local y los ciclos estacionales”, además de fomentar desde la infancia una relación más consciente con la alimentación.

El manifiesto defiende así que aprender a cocinar y comprender qué comemos forme parte de la educación desde edades tempranas. La cocina puede convertirse en un espacio de aprendizaje práctico para conocer los alimentos, desarrollar el gusto y adquirir hábitos que se mantengan a lo largo de la vida.

El proyecto Centres Cuiners como ejemplo educativo

Durante la jornada también se destacó el proyecto Centres Cuiners como ejemplo de innovación pedagógica. Este modelo educativo demuestra que la práctica directa en las escuelas puede contribuir a concienciar al alumnado desde edades tempranas.

Según se expuso en el encuentro, la cocina en el entorno escolar permite educar el gusto frente a la creciente uniformización global de los sabores y favorecer la adquisición de hábitos alimentarios duraderos. De este modo, la cocina se plantea como un aula de vida, vinculada tanto al aprendizaje como a la salud y la cultura alimentaria.

Un compromiso para llevar la cocina a las aulas

La declaración concluye con un “firme compromiso por parte de las entidades organizadoras y participantes para seguir impulsando proyectos que lleven la cocina a las aulas”.

Asimismo, el documento hace un “llamamiento directo a las administraciones públicas, la comunidad educativa, el sector agroalimentario y la sociedad en general para defender de forma conjunta un modelo alimentario justo y sostenible”.

La iniciativa reúne a especialistas de distintos ámbitos, desde la historia de la ciencia, la nutrición y la investigación alimentaria hasta la educación y la defensa de la gastronomía tradicional y de proximidad.

Entre los firmantes figuran Josep Bernabeu Mestre, catedrático de Historia de la Ciencia y director académico de la Cátedra Carmencita; Maria Tormo Santamaria, coordinadora del proyecto de innovación y transferencia ACORD e investigadora del Grupo Balmis de Investigación en Historia de la Ciencia, Cuidados en Salud y Alimentación de la Universidad de Alicante; Gregorio Varela Moreiras, catedrático de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad San Pablo-CEU; Casimir Romero i Garcia, maestro, divulgador cultural y escritor especializado en gastronomía tradicional, etnografía y memoria del paisaje rural valenciano; y Pep Romany, activista y defensor de la cocina de proximidad y de la identidad culinaria.

También suscribieron el manifiesto docentes de varios centros educativos: Xavi Fos y David Masià, del CEIP Bertomeu Llorens i Royo de Catarroja; Alberto Segarra y Liliana Vizcarro, del CEIP Jaime Sanz de Peñíscola; y José Luis Bisquert e Isabel Moreno, del CEIP Port de Xàbia, además de los miembros de la comisión organizadora.