El 84,4% de los españoles prefiere quedar en persona antes que relacionarse por internet

Las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana, pero hay algo que todavía no parece haber cambiado: a los españoles les sigue gustando verse cara a cara. Un estudio sociológico realizado por la Universidad de Málaga revela que el 84,4% de los consumidores de cerveza elegiría «sin duda» o «probablemente» quedar con un amigo para tomar algo antes que relacionarse con él a través de internet. Solo un 3,2% optaría por las redes sociales.

La conclusión resulta especialmente llamativa porque esa preferencia por el encuentro presencial se mantiene entre las distintas generaciones. Es decir, pese a las diferencias en la forma de comunicarse y relacionarse, los más jóvenes tampoco parecen dispuestos a sustituir completamente el contacto físico por las relaciones digitales.

El dato forma parte del Estudio sobre la contribución del consumo social de cerveza al bienestar y la vida cotidiana, elaborado por el Centro de Investigación Social Aplicada (CISA) de la Universidad de Málaga en colaboración con Cerveceros de España.

La investigación se basa en 4.002 entrevistas a mayores de 18 años de toda España, de las que 3.008 corresponden a consumidores de cerveza y 994 a personas que no la consumen. El trabajo de campo se realizó entre el 5 de mayo y el 8 de junio de 2026.

Las pantallas no sustituyen a verse en persona

Una de las principales conclusiones del estudio es que las relaciones digitales y las presenciales no tienen por qué competir entre sí. Internet y las redes sociales permiten mantener el contacto, pero una parte importante de las relaciones continúa desarrollándose fuera de las pantallas.

De hecho, el 83,5% de los consumidores encuestados considera que quedar a tomar algo ayuda a conectar con otras personas fuera del mundo digital.

Los investigadores interpretan estos resultados como una señal de que el avance de la comunicación digital no ha eliminado la necesidad de encontrarse físicamente. Al contrario, el contacto presencial continúa funcionando como una pieza fundamental de la sociabilidad cotidiana.

La conclusión también cuestiona la idea de que las generaciones más jóvenes estén sustituyendo progresivamente las relaciones cara a cara por vínculos exclusivamente digitales. La preferencia por verse en persona aparece en todas las generaciones analizadas.

El bar sigue siendo un lugar para encontrarse

El estudio también pone el foco en los lugares donde se produce esa sociabilidad. Los bares, restaurantes y cafeterías continúan desempeñando un papel importante como espacios de encuentro.

El 92,7% de los consumidores señala estos establecimientos como lugares en los que ha consumido cerveza durante el último mes, por delante incluso del hogar, mencionado por el 79,3%.

Pero lo más relevante no es solamente dónde se consume, sino qué función social cumplen estos espacios. El 82,7% de los consumidores y el 73,7% de los no consumidores considera que bares y cafeterías contribuyen «mucho» o «bastante» a generar vida social y relaciones entre los vecinos de su barrio.

La percepción se mantiene además de manera bastante homogénea entre sexos, edades y generaciones. Desde el punto de vista de la sociología urbana, estos establecimientos encajan en el concepto de “tercer lugar”: espacios que no son ni la vivienda ni el trabajo y en los que las personas pueden establecer relaciones informales, encontrarse con conocidos y desarrollar un sentimiento de pertenencia.

El estudio señala que detalles aparentemente sencillos —ser reconocido por quienes trabajan en un establecimiento, encontrarse con alguien conocido sin haber quedado previamente o simplemente conversar con otras personas— forman parte de ese valor social.

Quedar para tomar algo sigue teniendo sus propios rituales

Otra de las conclusiones del estudio tiene que ver con algo aparentemente cotidiano: los pequeños rituales que acompañan a los encuentros.

El 80,8% de los consumidores espera a que todas las personas de la mesa tengan su comida antes de empezar. El 73,3% acostumbra a pedir alimentos para compartir y el 55,4% realiza algún tipo de brindis antes de beber.

Para los investigadores, estas conductas reflejan que el encuentro no consiste únicamente en consumir una bebida. Esperar, compartir, brindar, conversar y permanecer juntos forman parte de una experiencia social más amplia.

Los motivos para quedar también apuntan en esa dirección. El 85,5% afirma hacerlo para disfrutar del momento, mientras que el 71,6% señala el cuidado de las relaciones sociales y el 71,4% la celebración de algo especial.

Amigos, parejas y familias mantienen el encuentro

La sociabilidad vinculada a estos encuentros tampoco se limita a un tipo concreto de relación.

El 82% de los consumidores había quedado durante el último mes para tomar una cerveza con amigos; el 69,3%, con su pareja; y el 49,6%, con familiares.

Además, el 74,1% había quedado con alguien para tomar específicamente una cerveza o una caña durante esa misma semana o la inmediatamente anterior, sin que necesariamente existiera otro motivo para verse.

El sábado aparece como el principal día de encuentro: lo menciona el 85,1% de los encuestados. Sin embargo, los hábitos cambian según la generación, con jóvenes y mayores distribuyendo sus momentos de socialización de manera diferente durante la semana.

Después de quedar, la mayoría dice encontrarse de mejor humor

Una de las conclusiones más interesantes aparece cuando el estudio pregunta cómo se sienten las personas después de estos encuentros.

Entre quienes habían quedado a tomar una cerveza con otras personas, el 86% afirma que sintió que el tiempo había pasado rápidamente y el 83,3% asegura estar de mejor humor.

Los investigadores ponen el acento, no obstante, en que estos resultados no deben interpretarse como una demostración de que la cerveza provoque directamente esas sensaciones. Lo que analiza el estudio es el efecto social de una práctica de ocio presencial, compartida y recurrente.

«Los datos muestran es la importancia que tiene participar en redes de sociabilidad, encontrarse con otras personas y disponer de espacios cotidianos donde esas relaciones puedan desarrollarse», señala Luis Ayuso.

La idea central es, por tanto, más amplia que la propia bebida: el bienestar social está relacionado con disponer de oportunidades para encontrarse con otras personas y mantener vínculos cotidianos.

La sociabilidad presencial resiste incluso cuando se recorta el ocio

El estudio encuentra otra señal del valor que se concede a estos encuentros cuando pregunta a los participantes qué gastos de ocio reducirían si tuvieran que ajustar su presupuesto.

Salir a tomar algo fuera aparece entre las actividades que más se protegen, por detrás de otras renuncias como los viajes o determinadas compras personales.

Para los investigadores, el dato sugiere que las actividades que permiten mantener relaciones frecuentes y cercanas ocupan un lugar relevante dentro del ocio cotidiano, incluso frente a experiencias más extraordinarias o esporádicas.

Una sociedad más digital que todavía necesita verse

En conjunto, la investigación dibuja una sociedad que ha cambiado profundamente su manera de comunicarse, pero que no ha abandonado el encuentro físico.

Las redes sociales y otras herramientas digitales permiten mantener relaciones a distancia y facilitan el contacto, pero los datos muestran que la mayoría sigue otorgando un valor especial a sentarse con otras personas, conversar y compartir tiempo.

Los bares, cafeterías y restaurantes aparecen en este contexto como escenarios habituales de esa sociabilidad. Y el tradicional «quedar a tomar una cerveza» funciona como uno de los rituales que continúan reuniendo a amigos, parejas y familiares.

Más que demostrar que una bebida genera bienestar por sí misma, el estudio ofrece una fotografía de cómo se relacionan los españoles en su vida cotidiana: en una sociedad cada vez más conectada a través de pantallas, seguimos necesitando espacios físicos para vernos, hablar y sentir que formamos parte de una comunidad.