Uno de cada diez adolescentes reconoce haber acosado a compañeros en la...

Uno de cada diez adolescentes reconoce haber acosado a compañeros en la red

El uso de las redes sociales ha cambiado la forma de relacionarnos, pero también ha afectado de manera especial a los adolescentes. Los efectos de internet y el uso de las redes sociales son cada vez más analizados por los expertos, que alertan de algunas cuestiones. Uno de los últimos estudios ha sido dado a conocer esta semana y ha contado con la participación de la Universidad de Málaga.

La investigación se ha centrado en los adolescentes de entre 15 y 17 años. “A esta edad se definen la identidad del individuo y las relaciones entre sus iguales. Empiezan a sustituir a la familia por los amigos y las redes sociales se presentan como una prolongación de su grupo. Un espacio donde lo comparten todo, dándole más importancia que a la comunicación presencial”, explica la investigadora Leticia Velasco. Esta investigadora, junto con Esther Mena y Juan Carlos Tójar, del Departamento de Teoría e Historia de la Educación y Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la UMA, han analizado las respuestas de 284 estudiantes de ocho centros de secundaria de la provincia de Málaga.

Esta experiencia reflejó que el 17% de los adolescentes encuestados declara haber sufrido bullying y el 10% reconoce haber participado acosando a algún compañero o compañera en la red. “Hacerlo a través del ordenador les confiere cierta impunidad e invisibilidad, además de sentirse respaldados por un grupo”, comenta Esther Mena. Esta idea se confirma con los datos del proyecto que refleja lo que piensan los participantes. El 92% asegura que sus compañeros son más violentos en línea y el 82% afirma no tener consecuencias cuando intervienen en actividades nocivas.

Parte de esta impunidad es consecuencia de la dificultad de la familia y el profesorado para detectar estos episodios. “El acoso se da en el cuarto de los jóvenes y, en muchos de los casos, ni siquiera lo hacen en su propia habitación, sino que están en casa de un amigo”, subraya Leticia Velasco. Por ello, recomiendan que se conecten en lugares comunes de los hogares. Asimismo, proponen otra serie de medidas como las que apunta Juan Carlos Tójar: “Sería interesante que familias y docentes pudieran acceder a una formación que les enseñara cómo identificar los problemas y de qué manera afrontar los casos”. Esto se completaría con la colaboración de toda la comunidad educativa junto con los estudiantes y trazando, en común, planes realistas para hacer frente al bullying en las redes.

Con respecto a la violencia de género, el proyecto también ha revelado prácticas que realizan los estudiantes, debido en ocasiones al desconocimiento. “Las parejas activan la geolocalización del móvil para saber dónde está la otra persona en todo momento, se revisan las llamadas e, incluso, se dan las contraseñas. Los que no acceden a este control son reprendidos, por lo que consideran falta de amor y confianza”, señalan en la investigación realizada. Por esta razón, instan a las escuelas a tratar el asunto con más frecuencia. “Educar en la igualdad de género debería ser un objetivo prioritario para que el alumnado sepa dónde acudir. Estamos en posición de prevenir situaciones violentas que se puedan dar en el futuro”, afirma el catedrático Juan Carlos Tójar.

En cuanto a la resolución del problema, los encuestados confían en su mayoría en la acción policial (94%) o de un organismo especializado (90%), seguidos de la familia (80%) y las amistades (50%). “Pocos acudirían a alguien de la escuela. Aquí se hace más patente que se necesitan protocolos claros para saber cómo actuar en los centros educativos y hacerlos visibles para que la comunidad estudiantil valore sus opciones”, incide Juan Carlos Tójar.

Por el momento, concluyen que este asunto debe ser analizado de manera prioritaria y recomiendan seguir realizando talleres que sensibilicen y conciencien sobre la violencia de género y el acoso tanto con adolescentes como con los más pequeños.

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