Ciencia

La ciencia al mínimo detalle

Compartir
Fernando López Ortiz junto al equipo de RMN 600.
Fernando López Ortiz junto al equipo de RMN 600.

La Universidad de Almería participa en una investigación europea para la producción de una nueva generación de antibióticos mucho más potente. Los análisis necesarios los hará con un nuevo espectrómetro de masas del que solamente hay una decena en todo el país.

Llegar a una definición mucho más exacta de los metabolitos del tomate o de las condiciones que debe reunir un aceite de oliva contribuyen al desarrollo de una denominación de origen concreta. Ahora, esta tarea es más sencilla gracias a un nuevo equipamiento científico que ha incorporado la Universidad de Almería y que la coloca entre los pocos campus españoles que cuentan con un instrumento tan avanzado en el campo de la resonancia magnética nuclear. A este nuevo instrumento se le une un microscopio electrónico de alta capacidad, que permite grandes avances en el estudio de la composición química de todo tipo de materiales.

La Universidad de Almería ha invertido recientemente 1,7 millones en este nuevo equipamiento, que la colocan como un campus de referencia en el ámbito del Sureste peninsular en este ámbito de la Química. Se trata de dos aparatos de última generación que van a contribuir a sectores estratégicos de la provincia de Almería como el de la agroalimentación y el industrial del mármol, y que, al mismo tiempo, permiten que los grupos de investigación del campus almeriense amplíen sus horizontes y puedan aspirar a proyectos de investigación de mayor envergadura, así como ofrecer una formación muy específica para especialista que se moverán en este ámbito científico.

La Universidad de Almería ha adquirido una posición destacada en el campo de la Química, según diversos ránkings, y en parte se debe al trabajo que realiza para dar servicio a sectores como el de la agroalimentación, que cada vez demanda más innovación para hacer que sus productos destaquen en los competitivos mercados internacionales.

Como gran aliado de la agricultura que es la Facultad de Ciencias Experimentales, cuenta con investigadores que han contribuido al desarrollo de un conjunto de métodos de análisis capaces de mejorar los productos y también de hacerlos más seguros. Y también con un material a la altura de una de las agriculturas más tecnologizadas de Europa, incluso también del mundo.

Una de estas tecnologías es la resonancia magnética nuclear (RMN), una técnica que cuenta con cierta tradición en el campus almeriense y que los Servicios Centrales de Investigación ofrecen tanto a empresas como a grupos científicos. Los investigadores que utilizan esta tecnología en sus análisis cuentan con un instrumento de excepción, como es el Espectrómetro RMN de 600 MHz, un aparato muy sofisticado y también muy caro, su coste ronda los 1,2 millones de euros, que permite alcanzar niveles de detalle en los análisis tan elevados que solamente unos cuatro o cinco instituciones en todo el país pueden ofrecerlos, asegura Fernando López Ortiz, director del grupo de investigación Química Orgánica y Organometálica.

En España hay unos cinco espectrómetros de tanto alcalce como el de la UAL

Este instrumento va a permitir avanzar en la “identificación estructural de productos orgánicos”, afirma este investigador de la Facultad de Ciencias Experimentales, debido a su elevada sofisticación y que complementa los equipos de resonancia magnética nuclear con los que ya contaba la Universidad de Almería, alguno de ellos, como el equipo de 500 MHz muy sofisticado, con una opción desarrollada por el fabricante específicamente para el campus almeriense, algo nada sencillo de conseguir, explica López Ortiz.

Con este nuevo instrumento se pueden conseguir espectros más amplios y a partir de cantidades muy pequeñas. Una de las cualidades de este equipo, comenta el investigador de la Facultad de Ciencias Experimentales, incorpora un intercambiador de muestras con el que se puede tener un control de temperatura durante todo el proceso. El resultado, un análisis más completo y con el que se evita lo que se conoce como ‘ruido electrónico’. “Solamente gracias a esta opción de control de temperatura se eleva su capacidad a la de uno de 1 GHz”, es decir, a la de un equipo de una capacidad muy superior y, por tanto, también mucho más caro.

El espectómetro de última generación ha sido adquirido a través de fondos del Banco Europeo de Inversiones, mediante una línea de ayuda para equipamiento científico del Edificio Científico Técnico V del campus almeriense, y es justamente en este edificio recientemente construido donde ha quedado instalado.

Actualmente, el nuevo instrumento de los Servicios Centrales de Investigación está siendo usado para realizar los análisis en el marco de una investigación europea, enmarcada en el Horizonte 2020, que cuenta con siete millones de presupuesto y cuenta con la participación de investigadores de una decena de países. El objetivo de este trabajo, llamado NoMorFilm, es el desarrollo de una nueva generación de antibióticos, para combatir las películas de bacterias que se forman en torno a las prótesis. Estos nuevos antibióticos se obtendrán a partir de microalgas. Por el momento no hay resultados concluyentes, debido a que los trabajos están en su fase de inicial, pero los investigadores esperan que para 2019 puedan presentar esta nueva generación de fármacos.

El espectrómetro de 600 MHz abrirá una vía de trabajo muy interesante y en la que colaborará el Complejo Hospitalario de Torrecárdenas, para el estudio de fluidos biológicos, en los que se pueden identificar biomarcadores de mucho interés el diagnóstico de enfermedades. “Los responsables de Torrecárdenas están muy interesados en este tipo de análisis y solamente falta cerrar el convenio con la Universidad para comenzar a trabajar juntos”, dice López Ortiz.

También en el campo de la salud, este equipo puede ser empleado para conocer la evolución de los medicamentos y poder producir unos nuevos con una vida útil más prolongada, lo que supondrían un ahorro económico importante tanto para los laboratorios que los fabrican, como para los sistemas públicos de salud. Gracias a los análisis con el espectrómetro, los investigadores pueden conocer los cambios que se producen en la estructura de los fármacos caducados, una información de mucho interés para el desarrollo de nuevas formulaciones más duraderas.
Evidentemente, el sector de la agroalimentación también se podrá beneficiar de este nuevo instrumento, ya que es una herramienta muy potente para la determinación de la estructura de los productos. “Puedes conocer los cambios que se producen en un fruto si se cultiva de una forma o de otra”, dice Fernando López Ortiz, que ve un gran potencial para este equipamiento en el ámbito de la caracterización de las denominaciones de origen, ya que la información tan detallada de los productos que ofrece permite la definición de estándares de productos hortofrutícolas y también de otra índole, como el aceite de oliva. “Lo que necesitamos es dar a conocer todo su potencial y que el sector sepa las ventajas de hacer análisis con este equipo de referencia”.

El Microscopio más avanzado

Los Servicios Centrales de Investigación también han incorporado un Microscopio de Transmisión de Alta Resolución, un equipo que con un coste cercano a los 500.000 euros, va a suponer un salto de calidad en los análisis realizados tanto para empresas privadas como para los grupos de investigación del propio campus almeriense.
Este equipo permite estudiar la estructura a nivel atómico de la materia. Gracias a su tecnología, con este microscopio se obtienen imágenes de alta resolución que dan información de la estructura interna de la muestra, su morfología, la distribución y tamaño de sus partículas, entre otras características, explica la responsable del Área de Microscopía,  Esmeralda Urea.

Este nuevo microscopio electrónico sitúa a la Universidad de Almería en primera línea y la iguala a instituciones del tamaño de la Universidad de Granada.

Las posibilidades científicas, en especial para los grupos del campo de las Ciencias Experimentales, se ha ampliado enormemente gracias a este nuevo instrumento con poder de resolución de hasta 0,23 nanómetros entre puntos y 0,14 nanómetros entre líneas, y una capacidad de aumento de hasta 1.500.000x, con lo que se convierte en una herramienta fundamental en campos de investigación como la tecnología de los alimentos, la biología, la medicina, la geología, la ciencia de los materiales y más especialmente en el ámbito de la nanotecnología, entre otros muchos.

Gracias a este nuevo microscopio electrónico se pueden realizar caracterización microestructural de materiales sólidos como minerales, metales o polímeros, entre otros. Se pueden determinar estructuras cristalinas. Permite realizar estudios avanzados de proteínas y ácidos nucleidos. Estudio de órganos celulares, o también la observación y caracterización de muestras en suspensión como cultivos celulares, basterianos, virus y macromoléculas.

Estos nuevos equipamientos amplían los servicios científicos que puede ofrecer la Universidad de Almería a las empresas y también supone un reforzamiento de la estructura científica de los propios grupos, en especial de los del campo de las Ciencias Experimentales, que pueden aspirar a proyectos de investigación más ambiciosos y tener más impacto con sus trabajos científicos.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.