Ana Morales muestra una instalación multidisciplinar en la Facultad de Bellas Artes...

Ana Morales muestra una instalación multidisciplinar en la Facultad de Bellas Artes de la UMA

La Sala de Exposiciones de la Facultad de Bellas Artes de la UMA expone hasta el próximo 27 de marzo ‘Dungeon Boogie’, una instalación inmersiva y multidisciplinar de la artista malagueña y exalumna, Ana Morales, coproducida por el centro y el Festival de Málaga, Cine en Español 2020.

Comisariada por los profesores de la UMA, Blanca Montalvo y Carlos Miranda, la muestra es una producción compleja e interdisciplinar, con esculturas, fotografías, medios audiovisuales y distintas instalaciones. “Se trata de un montaje complejo, muy divertido, espectacular y sobre todo inusual, un ambiente interactivo, tan lúdico como irónico, a partir de las subculturas de internet de dormitorio, de los videojuegos y de los karaokes y su proceso de conversión en reliquia”, explica Carlos Miranda.

El espacio expositivo se divide en tres ámbitos interrelacionados: el dormitorio del jugador de videojuegos, el propio universo de dicho juego y su fase promocional. A medida que el espectador recorre la sala, observa cómo la propia artista también desdobla su identidad, una y otra vez, para convertir su propia imagen en muñeco del videojuego, cantante ‘idol’ o modelo de póster publicitario.

En el suelo, una “manada” de monitores reproducen en streaming lo que el espectador, transformado en jugador, está haciendo en la pantalla, proceso por el cual sus aventuras privadas se convierten en una suerte de épica compartida. 

En un segundo vídeo, la artista disfrazada con un estilo a medio camino entre la idol japonesa y cantante de los 90, baila en compañía de un grupo de chicos. Enfrente de la pantalla donde se reproduce la grabación, un escenario vacío nos alerta de que hemos llegado demasiado tarde al show. Sobre una plataforma con micrófonos y altavoces, una pantalla con letras anima al espectador a unirse al karaoke.

En un tercer plano espacial, emerge una gigantesca mantis religiosa, piezas cerámicas de tonos metálicos, estanterías con objetos personales o muñecas anime de coleccionista, que sumergen a la audiencia en un paródico universo virtual a medio camino entre la vivencia personal, la arqueología tecnológica y el absurdo de la industria del entretenimiento. 

La exposición está acompañada de una publicación monográfica con textos de la artista e investigadora Delia Boyano y de la propia autora.

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