¿Y si el próximo cambio de la inteligencia artificial no fuera cómo buscamos información, sino quién decide qué información recibimos?

Hasta ahora, cuando buscábamos un hotel, consultábamos diferentes páginas web, comparábamos precios, revisábamos opiniones y tomábamos una decisión. Ahora podemos explicar a un asistente inteligente qué necesitamos y recibir una recomendación personalizada.