Humanidades

El defensor del lector, garante de la calidad de la prensa española

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La UMA ha analizado la figura del defensor del lector en la prensa española e internacional.
La UMA ha analizado la figura del defensor del lector en la prensa española e internacional.

¿Qué papel tiene el defensor del lector en la calidad de la prensa española e internacional? Expertos de las universidades de Málaga y Valencia han analizado unos 200 artículos de periódicos nacionales e internacionales, para conocer cuáles son las quejas principales que recibe la figura del defensor del lector

La figura del defensor del lector se creó en el seno del The Coruier Journal y The Louisville Time, en 1967, como solución para evitar la pérdida de confianza de los lectores. La situación que se vivió en ese momento es similar a la que atraviesa la prensa española, acuciada por una crisis de modelo y también de credibilidad.

Defensor del lector en periódicos de todo el mundo

Cinco décadas después, la Universidad de Málaga y la Universidad de Valencia han publicado una investigación en la que se analiza el papel del defensor del lector y detalla su forma de actuar en la prensa española y de países referentes como Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

El trabajo, titulado “Ombudsman y lectores activos. La interacción en torno a la calidad periodística” y publicado en Revista Latina de Comunicación Social, ha analizado las páginas de medios como El País (España), The Guardian (Reino Unido), A Folha de São Paulo (Brasil), Le Monde (Francia), The New York Times (Estados Unidos) o Toronto Star (Canadá), entre otros.

“Las conclusiones, señala el doctor Juan Francisco Gutiérrez Lozano, del Departamento de Periodismo de la UMA, ponen de manifiesto que el ombudsman en la mayoría de los casos se erige antes como un referente diplomático que modera el debate o se convierte en interlocutor de los lectores, que como un rol capaz de garantizar el cumplimiento de los criterios de calidad o de cuestionar las decisiones editoriales del medio”.

El tercio de las consultas están relacionadas con errores

Entre los resultados, destaca que un tercio de las columnas analizadas están centradas en errores y aspectos formales o de carácter deontológico. Como muestra, en el periodo analizado (enero 2014 – diciembre 2015), en el británico The Guardian uno de cada cinco de este tipo de artículos se dedica a comentar quejas sobre errores numéricos o de interpretación.

Por otro lado, un tercio de los textos recogidos en la sección del Defensor del Lector en periódicos como Le Monde o A Folha de São Paulo analizan el contenido, el uso de fuentes o cuestiones editoriales. Los expertos sostienen en su estudio que el ombudsman centra su cometido en “escuchar las quejas, investigarlas y dar respuesta al lector o espectador, pero también en mediar para dar a conocer el trabajo periodístico, corregir los errores, publicar las conclusiones de los casos más significativos, y de modo genérico, actuar como un supervisor en la autorregulación de los profesionales”.

Asimismo, las cuestiones deontológicas cobran especial protagonismo en cabeceras como La Tribune de Genève-Tamedia (Italia) y El País, uno de los periódicos de referencia en la prensa española. En ellas casi un tercio de las columnas tratan temas relacionados con el enfoque informativo sobre reportajes de corte negativo hacia instituciones como universidades públicas o sindicatos, la difusión de imágenes de actos criminales, los límites de la sátira, la identificación de implicados en crímenes o la connivencia entre periodistas y políticos.

La calidad de la prensa española e internacional centra el debate

Los autores añaden que “si bien las conclusiones revelan la centralidad de la calidad periodística en el debate, también muestran la diplomacia con la que se enfrentan a muchas de las cuestiones, más con una actitud de defensa o de justificación que con una voluntad real de llegar al fondo y asumir ante los lectores la raíz de los fallos”.

A esto se une que la imagen trasladada de los lectores activos que hacen uso de este canal para contactar con el medio está lejos de resultar hostil a este. Según recoge el análisis, “predomina el lector con criterio propio, es decir, aquel que aporta visiones complementarias que enriquecen el debate, frente al inquisitivo, que exige explicaciones con rudeza, o el puntilloso y extremadamente perfeccionista, en particular en cuestiones formales y de expresión”.

Tras la publicación de los resultados, los expertos abogan por impulsar nuevas líneas de investigación orientadas esta vez a comparar el quehacer de distintos “defensores” en un mismo medio con el objetivo de profundizar aún más en el conocimiento de esta figura.

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