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«La UAL debe apostar por la biología molecular, la ciencia del siglo XXI»

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Entrevista a Ginés Morata

Ginés Morata nació en 1945 en el pequeño pueblo de Rioja. Se licenció en Ciencias Biológicas por la UCM en 1973 obteniendo sobresaliente cum laude en su doctorado. Desde 1975 pertenece a la plantilla del CSIC siendo actualmente Profesor de Investigación. En el periodo 1989-91 fue director del Centro de Biología Molecular. Morata ha dedicado buena parte de su vida como investigador al estudio de la arquitectura biológica de la mosca «Drosophila melanogaster», más conocida como mosca del vinagre. Estas investigaciones podrían proporcionar beneficios en nuevos tratamientos contra el cáncer, enfermedades neurodegenerativas y, posiblemente, controlar el envejecimiento humano. Entre otros muchos reconocimientos, es el actual premio «Príncipe de Asturias en Investigación Científica y Técnica». Como ya se anunció el pasado verano en los Cursos de Verano 2007, Ginés Morata ha sido investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Almería. Entidad que ha prometido defender en cualquier parte del mundo en la que se encuentre.

Usted ha sido investido Doctor Honoris Causa por la UAL ¿Qué papel debe jugar esta institución en el desarrollo de Almería en los próximos años? ¿Debe avanzar hacia su especialización, su apuesta por la investigación, por titulaciones específicas?
La Universidad de Almería debe jugar un papel muy importante en el desarrollo de Almería. De hecho ya lo está haciendo. Sus planes de estudio deben adecuarse al sistema económico de la provincia y especializarse en ello, primando ante todo una plantilla de docentes e investigadores de calidad.

Actualmente la UAL está destacando en temas de agronomía. Sin embargo, creo que en los próximos años el Campus de la Cañada debe hacer un esfuerzo por incorporarse al carro de la biología molecular. No es una cuestión baladí. Estamos hablando de que la biología será, si no lo está siendo ya, la ciencia del siglo XXI. La biología molecular es una disciplina transversal que se encuentra en la base de muchas otras especialidades que van a tener mucho que decir en los próximos años. Hablamos de agronomía, bioconservación, biomedicina, etc. La biología molecular está en todos los campos, y la UAL no puede perder ese carro. Debe hacer un esfuerzo para conseguir un grado de especialización importante en este campo.

Usted es un científico que ha conseguido destacar y hacer carrera en España, pero muchos investigadores del país siguen emigrando en busca de oportunidades ¿Se están sentando las bases desde el punto de vista institucional y empresarial en los últimos años para invertir esta tendencia?
Yo no utilizaría el término emigrar, que conlleva una connotación de «necesidad» de irse fuera. La mayoría de los investigadores que realizan parte de su carrera en el extranjero lo hacen porque es muy importante para sus currículums que sus estudios post doctorales se hayan realizado en el extranjero. Esto ocurre en todos los países, e incluso algunos más avanzados que nosotros envían a España investigadores.
La ciencia es internacional. No se puede encasillar en las fronteras nacionales, y menos aún en la actualidad viviendo en un mundo tan globalizado. 

Eso no quiere decir que no haya científicos españoles ocupando puestos de gran responsabilidad en el extranjero. Quizá muchos de ellos volverían si se les ofrecieran puestos similares en España. Es un reto conseguir la vuelta de estos cerebros. Comunidades como Cataluña están haciendo un gran esfuerzo por avanzar en esa dirección.
Además, tenemos otro reto que hasta ahora no hemos logrado, y es aprovechar el conocimiento que nos viene de fuera. Estados Unidos es uno de los países que más talento importa. Quizás España no ofrezca las mejores condiciones para que se queden los talentos que vienen de fuera, o regresen los nuestros que están en otros países.

Si a usted le hubieran nombrado ministro de Ciencia y Tecnología, en lugar de a Cristina Garmendia ¿Cuáles serían los ejes de su política en materia de I+D?
Con todos los respetos al Gobierno, no hay ninguna posibilidad de que yo hubiese sido Ministro porque no tengo interés en serlo. Ahora bien, lo que sí es cierto es que España debe realizar un esfuerzo importante en I+D en los próximos años. Actualmente invertimos poco más de la mitad de la media de la Unión Europea a este fin. Eso es un lastre que nos convierte en una potencia tecnológicamente dependiente.
¿Eso quiere decir que haya que aumentar el gasto público en I+D sin más? No. Primero hay que evaluar nuestros déficits, definir los sectores estratégicos en los que tenemos que hacer más esfuerzo, y a partir de ahí tratar de invertir esta tendencia.

Los jóvenes investigadores son otra asignatura pendiente. El Gobierno debe reorganizar un mismo sistema de Ciencia y Tecnología que facilite su incorporación al mundo de la investigación. El sistema español es muy rígido, y la universidad española tiene que cambiar su estructura tan jerárquica. Hay que promover un sistema capaz de promocionar a los mejores de forma rápida, que reconozca el conocimiento y el talento, que incorpore a los jóvenes, y optimice los recursos de otra forma.
No quiero decir que el sistema no funcione. Tiene sus virtudes y sus defectos. El americano es mucho mejor sistema que el nuestro y también tiene sus problemas. Creo que la creación del actual Ministerio de Ciencia e Innovación, tal como está configurado, es un acierto. Igualmente, creo que también es un acierto, en la línea de hacer más flexible el sistema, el cambio de estructura del CSIC a una agencia.

El papel de las empresas es fundamental para aumentar la inversión en I+D ¿Empieza a haber un cambio de actitud de las empresas respecto a la investigación?
Yo no lo he notado. Tenemos un gran déficit cultural en este aspecto en comparación con otros sistemas científicos como los de el Reino Unido o Estados Unidos. En estos países empresas y particulares dedican fondos para crear grandes departamentos que se dediquen a investigar.
Howard Hughes era un estadounidense que acumuló una enorme fortuna. Gran parte de ella, estimada en unos 16.000 millones de dólares, fue donada para investigación biomédica. Estamos hablando de cantidades astronómicas de dinero.
Hoy los principales centros de investigación en Estados Unidos no están financiados con fondos públicos, sino privados. Esto no sólo implica al sector privado en la primera línea del I+D, sino que libera dinero público para cubrir otras necesidades. Esto en España no sólo no sucede, sino que es impensable. […]

 

Descargar artículo entero  nº 36 – Energía Solar contra las plagas. Mayo 2008 

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