La recuperación económica no mejora la inversión pública en investigación, que cayó...

La recuperación económica no mejora la inversión pública en investigación, que cayó en 2016

La Red de Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación (RedOTRI) celebró la semana pasada en la Universitat Politècnica de Catalunya su conferencia anual que contó con cerca de 200 expertos. En este encuentro, el Grupo de Trabajo de Crue-I+D+i presentó el Informe I+TC 2016, referente en la información sobre investigación y transferencia en España, en el que han participado 69 universidades de nuestro país (48 públicas y 21 privadas). El estudio revela un leve crecimiento de la actividad en investigación y transferencia que alcanzó en el año 2016 un volumen global de 1.320 millones de euros, 53 millones más que en el año anterior. El motivo fue el ligero incremento de la contratación privada de actividades de I+D ya que la financiación competitiva, procedente de fuentes públicas, no creció y se mantuvo muy lejos de los niveles de hace una década.

El informe indica que la recuperación económica no se está traduciendo en una mayor aportación de recursos a la I+D en el Sistema Universitario Español. El gasto cayó un 5,5% en 2016 hasta los 3.189 millones de euros. Ese descenso coincidió con un cierto repunte del gasto general de las universidades, agudizando la pérdida de peso de la función investigadora que representó solo el 31,4% del presupuesto ejecutado (el menor porcentaje de los últimos cinco años). Las principales fuentes de financiación siguieron siendo los programas públicos y de investigación contratada: aunque representaron el 36% del total, el porcentaje es el menor de los últimos cinco años. A esta realidad hay que añadir que la crisis económica y las políticas de recortes en I+D hicieron que el gasto en I+D financiado por empresas se situara por debajo de la media de la UE y de la OCDE.

La producción científica mantuvo su aumento lo que reitera «el compromiso y enorme esfuerzo de las universidades» a pesar de la reducción de la inversión en I+D, del aumento de la carga de gestión y del endurecimiento de los criterios de la ANECA para conseguir la acreditación. En 2016, se leyeron 19.711 tesis, 6.483 más que en el año anterior, lo que se atribuye a los plazos límite en programas regulados por normativas anteriores. Aunque la producción científica continuó su ritmo creciente, la tibieza en los indicadores económicos parece afectar a la producción tecnológica (patentes) que disminuye en número, seguramente por la falta de valoración en los criterios de ANECA para la acreditación del profesorado. Se debe destacar el incremento de patentes licenciadas respecto al año anterior, se trabaja en patentes de interés para la empresa, lo que repercute en un aumento de ingresos que en 2016 han superado los 3,8 millones.

Asimismo, el comportamiento de los recursos humanos en investigación, transferencia y gestión también presenta una evolución significativa. Por un lado, disminuye la participación del personal académico en la investigación competitiva por la carga que supone la gestión de proyectos, con cada vez más control administrativo que no se ve reflejado en un incremento de los recursos humanos en las unidades de gestión; y por el Plan Bolonia, que ha incrementado la carga docente.

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