José Manuel Triano, mejor joven investigador por la Sociedad Española de Estudios...

José Manuel Triano, mejor joven investigador por la Sociedad Española de Estudios Medievales

José Manuel Triano Milán.
José Manuel Triano Milán.
José Manuel Triano Milán.

La SEEM ha reconocido un trabajo sobre fiscalidad extraordinaria en la Baja Edad Media del joven investigador de la UMA, José Manuel Triano, que acaba de obtener la máxima calificación para una tesis sobre el mismo tema.

José Manuel Triano Milán ha tenido un último cuatrimestre de curso inolvidable. Primero, por ser seleccionado por la Sociedad Española de Estudios Medievales como el mejor investigador joven de España en la última convocatoria que convoca anualmente la SEEM para fomentar los estudios históricos del Medievo. Segundo, porque acaba de defender su tesis doctoral que ha sido valorada como sobresaliente “cum laude” y tercero, y no menos importante, porque hace pocos días ha firmado un contrato puente de la UMA con una duración de 6 meses que le permite acceder a otras becas y ayudas postdoctorales, lo que “me permite planear mi futuro con un poco de calma, un bien escaso hoy en día y mucho más en un mundo tan inestable y complicado desde el punto de vista personal como el de la investigación, en general, y sobre temas históricos, en particular”.

Premio Medievalismo

El premio Medievalismo, que convoca anualmente la SEEM, ha alcanzado este año la 17ª edición. Está restringido a investigadores menores de 30 años y trata de dar reconocimiento académico –es el más prestigioso de los de su ámbito a nivel nacional- y un pequeño incentivo económico (600 euros) a la mejor propuesta de investigación de la época medieval.

En la última edición el jurado, compuesto por los profesores María Barceló Crespí de la Universidad de las Islas  Baleares; Rafael Narbona Vizcaíno, de la Universidad de Valencia; Flocel Sabaté i Curull de la Universidad de Lérida y María Antonia Carmona Ruiz, de la Universidad de Sevilla acordaron conceder el premio al investigador malagueño por su trabajo “La Hermandad General, instrumento fiscal de la Monarquía castellana (1476-1498). Una propuesta interpretativa”. “Para mí -explica José Triano- es un honor en lo personal y en lo colectivo, porque hace dos años, otro compañero del área de investigación y buen amigo, Federico Gálvez, también recibió el mismo premio y no es normal que se repita un galardón de este tipo en el mismo departamento y por trabajos que abordan aspectos complementarios de una rama muy concreta de la historiografía medieval”.

Grupo investigador

Efectivamente, tanto José Manuel Triano como Federico Gálvez forman parte del equipo de investigación de Arca Comunis, una de las redes de investigación más extensas de Europa, con más de 250 investigadores de cinco países que centran su atención en los estudios de la Fiscalidad en la Edad Media, como mecanismo fundamental para la construcción de los Estados y cuyo coordinador es Ángel Galán, catedrático de la UMA y tutor y mentor de Triano al que define como “uno de los alumnos más brillantes y concienzudos que he tenido y al que auguro un gran futuro como investigador”.

El trabajo galardonado por la SEEM es, en palabras de su autor, “una propuesta de investigación sobre el aparato financiero de la Santa Hermandad de los Reyes Católicos, tradicionalmente considerada como una especie de policía de la época, aunque para ser más exactos lo podríamos definir como el germen del primer ejército permanente en el Reino de Castilla”. “Son –explica- unos pasos muy relevantes en el proceso iniciado años antes por la dinastía Trastámara, para pasar del modelo feudal a un estado moderno; Castilla, no obstante, no es el primer reino que desarrolla una política fiscal para tener un ejército permanente ya que tanto Francia como Aragón se adelantaron, aunque en los tres casos se producen a lo largo del siglo XV”.

Tesis doctoral

a Santa Hermandad, además de ser el motivo central del trabajo de investigación galardonado, es también parte importante de la tesis doctoral de José Manuel Triano en la que el joven investigador estudia un período y un espectro de actuaciones más amplios. La tesis, dirigida por Ángel Galán, lleva por título “Los ingresos fiscales extraordinarios de la Corona de Castilla durante el siglo XV (1406-1498)”, ha sido defendida este mismo mes de julio y ha obtenido la máxima calificación por parte del tribunal que la juzgó. Triano explica que su trabajo, “como la mayor parte de las líneas de investigación del grupo Arca Comunis no se centran en aspectos contables sobre las cantidades recaudadas, sino que entendemos las decisiones fiscales como una vía privilegiada para el estudio de otros temas centrales en los procesos históricos”.  “La evolución de la política y la práctica fiscal –continúa a modo de ejemplo-  son mecanismos básicos para entender los procesos de construcción de un Estado; porque, entre otras cosas, evidencian las relaciones de poder entre los distintos sujetos políticos de un territorio”.

En el Imperio romano, las políticas fiscales son básicas para financiar tanto las conquistas militares como las obras públicas en todo el territorio. Tras la caída del Imperio, en la Alta Edad Media, en pleno esplendor del feudalismo en la Europa Occidental, los impuestos desaparecen y son sustituidos por diezmos y otros gravámenes aplicados a los súbditos por los propios señores feudales y el clero. Y en la Baja Edad Media, de manera paralela al asentamiento de los reinos en occidente, se van recuperando los sistemas fiscales; en un primer momento, de carácter ordinario y muy pequeña cuantía y, según pasa el tiempo y las necesidades de financiación de los nuevos reinos van aumentado, mediante la aprobación de impuestos extraordinarios.

La responsabilidad y los impuestos

La aprobación de cada uno de estos impuestos extraordinarios tenía que ser negociada entre el monarca y los representantes de los otros cuerpos políticos de la época (clero, nobleza y ciudades)  en las distintas cortes medievales. “La historia de las Cortes Castellanas –explica Triano- está íntimamente ligada a las necesidades financieras del Rey”. “Los tiras y aflojas –continúa- fueron constantes y las necesidades de financiación se alternaban con descubrimientos de desviaciones manifiestas de fondos recaudados para un fin concreto que terminaron gastándose en cuestiones que no tenían nada que ver”. La constancia de estas deviaciones de fondos, en algunos casos, bastante escandalosas, lleva al establecimiento de mecanismos de control del gasto que, en algunos casos, lograron frenar los desmanes, pero que nunca fueron totalmente efectivos. “Hubo un momento- explica José Manuel- que los procuradores estuvieron a punto de lograr ese control, pero finalmente los reyes lograron mantener a salvo un porcentaje importante de discrecionalidad, en ocasiones contra la voluntad de los procuradores y, en ocasiones, mediante la compra de esa voluntad”.

Lo que parece evidente, cuando habla uno con José Manuel Triano es que los problemas que se comenzaron a generar en la Edad Media en el momento en el que se estaban gestando los actuales estados, no son tan distintos a los que se plantean hoy en día con los procesos de gestión de los ingresos fiscales. “Benjamin Franklin dijo que en esta vida sólo hay dos cosas seguras: la muerte y los impuestos, pero la experiencia nos indica que si la existencia de los impuestos es segura, no es menos cierto que siempre habrá ciudadanos que tratarán de eludir esa responsabilidad, mediante el fraude o la elusión. Este último procedimiento es una especie de salvedad legal que permite pagar menos impuestos de los que le corresponderían a la gente con poder para influir en quien toma las decisiones políticas. Y digo esto, porque en todas las investigaciones sobre el origen de la carga fiscal me encuentro con este tipo de mecanismos pensados para limitar la presión fiscal en los poderosos”.

Primer empleo como investigador

José Manuel Triano, una vez finalizado su ciclo formativo, comienza su carrera de investigación y lo va a hacer, en un primer momento, gracias al Plan Propio de Investigación de la UMA que  ”me va a permitir firmar un contrato puente durante seis meses con la UMA lo que me dará margen de actuación para acceder a otras becas y ayudas post doctorales”. El joven investigador valora muy positivamente este tipo de puertas que se abren al abrigo del Plan Propio de Investigación: “creo que es uno de los principales avances de la UMA que va a permitir mejorar el nivel de la investigación en nuestra universidad en los próximos años y que en poco tiempo va a tener un reflejo claro en los rankings”.

Triano es consciente de las dificultades que tiene que atravesar un investigador hoy en día en nuestro país. Casi tan claro como ha tenido desde siempre que él quería dedicarse a la investigación histórica. “Creo que tenía como 14 años y estaba estudiando en el Colegio La Asunción cuando ya tenía claro que quería estudiar Historia; no tenía muy claro la época en la que me quería especializar, pero que iba a ser Historia lo tenía claro; mucho más claro que mi padre que, hasta el último momento trató de convencerme para que hiciera Derecho, pero que viendo que no servía para nada, siempre me ha apoyado, aunque él no terminara de verlo claro”. Se licenció en nuestra universidad en 2012 y disfrutó de una beca predoctoral del Ministerio de Economía tutorizado por Ángel Galán. Posteriormente cursó en Sevilla el Máster de Estudios Históricos Avanzados y presentó su Trabajo Fin de Máster en 2014 con dirección de Mercedes Borrero, catedrática de Historia Medieval de la Universidad Hispalense. En 2015 defendió una de las últimas tesinas de licenciatura de la UMA en la que se centró en el estudio de la Santa Hermandad y este año se ha convertido en doctor tras una brillante defensa de su tesis doctoral,

Hoy en día, sigue tan animado o más que cuando se planteó dedicarse al estudio de la historia con 14 años a dedicarse  a investigar el pasado a pesar de ser consciente de que “la investigación no ha sido bien valorada ni desde el poder ni desde la propia sociedad; no es una actividad demasiado bien entendida y, por lo tanto, no goza del apoyo que debería y, en muchos casos se convierte en una carrera de obstáculos, muy complicada desde el punto de vista personal”. “Soy consciente –concluye- que desde la Academia en muchas ocasiones se ha orientado la investigación de espaldas a la sociedad; se ha pretendido elaborar una investigación histórica excesivamente academicista, mal explicada y muy alejada de las preocupaciones de los ciudadanos actuales; sin embargo yo entiendo que eso no debe ser así”.

“Mi especialidad, la Edad Media, puede parecer algo sin ningún tipo de conexión con la sociedad actual, sin embargo, yo le veo muchos puntos de conexión y, sobre todo, muchos puntos para desarrollar el sentido crítico de los ciudadanos para evitar las manipulaciones históricas que se pretenden a diario desde la política”. “Un ejemplo muy claro –concluye- lo podemos observar estos días con la utilización partidistas de conceptos que tienen que ver con el nacionalismo, cuando -como decía muy bien el profesor Álvarez Junco, uno de los mayores expertos en el tema en nuestro país- la mayoría de los que opinan no saben muy bien que es el nacionalismo”

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