El pino piñonero ganará la batalla a otras especies por el cambio...

El pino piñonero ganará la batalla a otras especies por el cambio climático

Repoblación de pino carrasco.
Repoblación de pino carrasco.
Repoblación de pino carrasco.

El aumento de la temperatura y el descenso de las precipitaciones previstos en los modelos de cambio climático beneficiará al pino piñonero, que restará espacio en el Sureste y se impondrá en la batalla por la supervivencia al pino carrasco y al resinero. 

Ésta es una de las conclusiones de un trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Huelva, que han analizado la distribución potencial de tres especies de pino mediterráneo a lo largo de este siglo en Andalucía.

Este trabajo permitirá elaborar planes de reforestación más efectivos ante las previsiones de aumento de temperaturas y descenso de precipitaciones que traerá consigo el cambio climático.

Según informa la Fundación Descubre, en el estudio titulado ‘Ecological niche modelling of three Mediterranean pine species in the south of Spain: a tool for afforestation/reforestation programs in the twenty-first century’, publicado en la revista New Forests, los científicos de la Universidad de Huelva predicen tendencias dispares para estas tres especies de pino piñonero, carrasco y resinero (Pinus pinea, P. halepensis y P. pinaster,respectivamente). Así, mientras el pino piñonero ampliaría su área potencial expandiéndose hacia el este de la región, el pino carrasco y el resinero irían progresivamente reduciendo su distribución actual. “Estos últimos ocuparían lugares de mayor altitud donde poder sobrevivir a la aridez climática, de manera que las poblaciones ubicadas en zonas más bajas disminuirían”, explica a la Fundación Descubre el biólogo Javier López Tirado, uno de los autores del estudio, junto al experto en botánica Pablo Hidalgo.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han estudiado cuatro periodos diferentes: el de referencia (1961-2000), el de principios del siglo XXI (2011-2040), el de mediados (2041-2070) y el de finales (2071-2100). Se han basado en distintas variables -mayoritariamente climáticas o ambientales- para encontrar aquellas áreas geográficas que, dentro de un territorio de aproximadamente 8,7 millones de hectáreas, se ajustarán a las necesidades  de  estas especies arbóreas. Se trata de crear así modelos de distribución de especies (MDE) a partir de los que obtener mapas potenciales. En este proceso, los expertos han recurrido a herramientas específicas de software informático tanto para crear y utilizar sistemas de información geográfica como para realizar análisis estadísticos.

Javier López Tirado y Pablo Hidalgo.
Javier López Tirado y Pablo Hidalgo.

“El  estudio de  modelización de  estas  especies  arbóreas en  Andalucía  se  ha realizado con una alta precisión como así demuestran los métodos de validación, por lo que se erige  como  una  herramienta  prometedora  para  el  desarrollo  de  programas  de  manejo, conservación y reforestación futura”, subraya López Tirado en relación a esta investigación, financiada por la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía, mediante el proyecto de excelencia ‘Modelo espacial de distribución de las quercíneas y otras formaciones forestales de Andalucía: una herramienta para la gestión y conservación del patrimonio natural’.

Los árboles y el cambio climático

Además de interesarse por estas tres especies de pino mediterráneo, los investigadores de la Universidad de Huelva han publicado ya estudios similares sobre otras especies arbóreas. Es el caso de las coníferas de alta montaña (pinsapo, pino albar y pino salgareño), y las quercíneas arbóreas (encina, alcornoque, quejigo, melojo y roble andaluz). El estudio de estos tres grupos, junto con el estudio del alcornoque a nivel de la cuenca mediterránea, ha conformado además la tesis doctoral de López Tirado.

Los árboles garantizan la supervivencia de muchas otras formas de vida y, por tanto, ayudan a mantener el equilibrio dentro de los ecosistemas. Por este motivo son interesantes, en general, como objeto de estudio en lo que a modelos de distribución de especies (MDE) se refiere y, en concreto, para analizar los potenciales efectos del cambio climático.

“De las once especies que ya hemos estudiado, nueve verían su distribución reducida a causa del cambio climático”, afirma López Tirado. “Los cambios bruscos en las condiciones ambientales pueden  tener  consecuencias  importantes  en  especies  con  una  elevada especificidad ecológica  y una  variabilidad genética  baja, aunque hay  otras especies  con una  plasticidad  fenotípica  alta  -esto es una buena interacción entre los genes y el medio- que se  podrían  ver  favorecidas,  siendo  capaces  de  adaptarse  y expandir  su distribución  actual”, matiza el experto. Así, la encina y el pino piñonero serían las que mejor capacidad de adaptación tendrían frente al cambio climático, mientras que el pinsapo y el roble andaluz serían de las más perjudicadas.

Desde la Universidad de Huelva sostienen que la  cuenca mediterránea podría experimentar  unos cambios más  severos  que  otras  regiones  del  mundo.  De ahí que su foco de investigación esté localizado en la región de Andalucía, un territorio de  alto  interés  para  los  estudios  de  modelización,  especialmente  por  presentar  unas condiciones climáticas y orográficas muy extremas dentro de la Península Ibérica.

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